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Posts etiquetados ‘Popayán’

Encontré entre viejos papeles este plegable de una exposición fotográfica organizada en conmemoración de la memoria de Monseñor Guillermo Diomedes Gómez Guzmán (1879-1946), a quien ya me he referido en otras entradas (65 aniversario de su fallecimiento; y Un tratado de geología). El plegable contiene una breve semblanza de Monseñor Gómez en su vida académica y eclesiástica.

De acuerdo con Óscar Tobar Gómez, monseñor Gómez dejó un legado de más de 3000 fotografías, con las cuales se nutrió de contenidos esta muestra fotográfica organizada en 1995, con el auspicio de la Lotería del Cauca. En su programa se aprecia que contó con la presencia del entonces Arzobispo de Popayán, Monseñor Alberto Giraldo Jaramillo; una conferencia, a manera de curaduría de la muestra de la colección fotográfica, pronunciada por el historiador Diego Castrillón Arboleda; finalmente, un reconocimiento y palabras de Óscar Tobar Gómez, como heredero del legado fotográfico y representante de la familia de Monseñor Gómez.

Descargue el plegable completo AQUÍ

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Hermoso video, muchas gracias 

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Muchos sabemos que las procesiones forman parte del listado de la Unesco desde 2009 entre las manifestaciones de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Le invito a visitar este interesante portal en que aparece una brevísima descripción del ritual y su importancia para la cultura humana, una selección de fotografías, así como el video oficial preparado por la Junta Permanente pro Semana Santa. Adicionalmente encontrará el expediente de candidatura en inglés y francés, y una copia de las cartas de consentimiento de las instituciones payanesas que respaldaron la propuesta de proclamación de Popayán en esta categoría de la Unesco. Entre las cartas disponibles están las siguientes instituciones:

Colegio Mayor del Cauca
Academia de Historia del CaucaComfacauca
Club de Leones de Popayán Monarca
Universidad del CaucaUniversidad Cooperativa de Colombia
Club Rotario Popayán
Gobernación del Cauca
Concejo Municipal de Popayán
Alcaldía Municipal de Popayán Cámara de Comercio del Cauca
Fundación de Colonias para el Desarrollo

En esta misma página es posible consultar más información sobre lo que significa el patrimonio cultural inmaterial, así como conocer sobre otras expresiones que en el mundo han sido declaradas como tal. En Colombia contamos, además, con las Músicas de marimba y cantos tradicionales del Pacífico Sur de Colombia, con el El sistema normativo de los wayuus, aplicado por el pütchipü’üi (“palabrero”) (declaradas en 2010), El Carnaval de Negros y Blancos (2009), El carnaval de Barranquilla, y El espacio cultural de Palenque de San Basilio (2008).

Contemple el video promocional:

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Gracias 

Hermosas imágenes de la Semana Santa en Popayán en el año de 1958, en que se conmemoró el IV de sus procesiones: la organización de los pasos, la exhibición de las imágenes, los payaneses cargando las pesadas andas por las calles de su ciudad; una tradición que persiste en el siglo XXI.

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Memorias sobre la radio en Popayán es una propuesta que busca aportar a la construcción de la historia de la radio en Popayán, presentada por Cristian Garzón, Fabián Ruiz y Javier Sánchez. En esta se recopiló datos, testimonios, recuerdos y relatos acerca de la radio en la ciudad. La información encontrada fue el insumo primordial que aporta para reconstruir la historia de este medio en el ámbito local, tanto en sus aspectos técnicos como conceptuales, poniendo en relieve los aportes culturales que ha hecho a la ciudad y determinado en qué transformaciones del escenario local ha influido, cada uno de los recuerdos plasmados en este escrito, relatan una visión particular de quien participó, escuchó y se vio influenciado por la radio en Popayán, convirtiendo este documento en un conjunto de experiencias contadas y adaptadas para ser identificadas como aportes a la historia de la radio local.

Para encontrar la información se acudió a diferentes fuentes: en primera instancia a los recuerdos de las personas que día a día laboran en la radio local, recorriendo las oficinas de los que trabajan en la producción radiofónica y la presentación de productos mediáticos, hasta los espacios en donde trabajan quienes se encargan de los aspectos técnicos de la radio. En segunda instancia se recurrió a los diferentes ciudadanos que contaron sus memorias sobre el medio en Popayán, testimonios que permitieron construir la historia del medio en el ámbito local. Otra fuente complementaria fueron los archivos de la prensa local, y álbumes fotográficos familiares en los que reposan estampas nostálgicas de la ciudad y sus gentes, de los artefactos técnicos propios de cada época.

1.Rafael Maya transmitido por la Voz de Belalcázar, con motivo del IV Centenario de Popayán. Enero de 1942. Archivo de la Fundación Caucana de Patrimonio Intelectual. Cortesía de Ricardo Quintero.

Consulte este documento AQUÍ

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Autor: Isabel Cristina Bermúdez Escobar
Tesis de Maestría
Universidad Andina Simón Bolívar
Quito, 2001

El estudio de las representaciones e imágenes de la mujer y los roles de las mujeres en la sociedad colonial de la antigua Gobernación de Popayán, pasa en este trabajo, por hacer un esbozo del origen del pensamiento y del discurso fundador de las representaciones que sobre la mujer predominaron; por describir las alianzas y las instituciones que se encargaron de ejercer el control y por establecer la circulación, aceptación y/o transgresión que del discurso oficial hizo la sociedad.

En este estudio se analiza cómo el surgimiento de una nueva sociedad con características particulares como la colonial, impone cambios de fondo que produjeron una resemantización del discurso y que permitió la aplicación de nuevos modelos de representación de las mujeres, donde ganarán peso las categorías de honor, recato y desvergüenza; podremos ver que, aunque el discurso oficial prohibía a las mujeres ejercer actividades en los espacios públicos de la política, la economía y la cultura, dichas actividades estuvieron permanentemente administradas y dirigidas por ellas.

Finalmente, podemos decir que los roles que cumplieron las mujeres en la sociedad colonial les permitieron matizar las concepciones y modelos que sobre su deber ser imperaban; la transformación, aunque, no radical, sí nos muestra que las mujeres asumieron más carácter individual, y por tanto mayor grado de identificación personal y social.

Descargue este interesante documento en la Biblioteca Virtual Luis Ángel Arango

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Por: Andrés J. Vivas Segura
ajvivass@yahoo.com
8 de marzo de 2011

En 1879 nace Guillermo Diomedes Gómez Guzmán en la población de Almaguer (Cauca), en el macizo colombiano, en el seno de una tradicional familia de la región; algunos años más tarde fue enviado al Colegio Seminario de Popayán para completar sus estudios y proseguir la carrera eclesiástica. En 1904 es ordenado sacerdote en la Congregación de la Misión, y es enviado a ejercer su ministerio en las vecinas poblaciones de El Rosal, la Cruz, y en su pueblo natal. Hacia 1910 regresa a Popayán como profesor del Seminario, en un momento en que la política departamental decaía como consecuencia de la guerra de los Mil Días, y la fragmentación del departamento en varias entidades territoriales autónomas como, con la consiguiente pérdida de hegemonía de las élites payanesas en el ámbito geográfico regional del extinto Cauca Grande. Luego pasó como profesor de la Universidad del Cauca en materias de ciencias exactas y naturales.

Lecciones de geología 1De su paso por las aulas, el padre Gómez dejó como vestigios una colección de cuadernos manuscritos donde recopiló anotaciones para dictar sus cátedras, y comprenden áreas como la botánica –en que fue más extenso-, zoología, anatomía, evolución, astronomía, etología, psicología, derecho canónico, entre otros, además de una amplia obra genealógica, que ocuparía sus últimos años. Gómez fue profesor hasta 1942, cuando fue relevado del cargo ante las nuevas corrientes pedagógicas y la modernización del aparato educativo nacional y regional. Sus íconos botánicos comprenden una colección de sesenta ilustraciones botánicas, en lápiz y acuarela, sobre las especies de plantas -naturales y cultivadas- de Popayán y municipios aledaños, en un gran proyecto de botánica económica denominado por el padre Gómez como Flora Caucana, en cuyo marco elaboró las que quizás sean los primeros inventarios botánicos de la región.

Lecciones de Geología 2Uno de sus manuscritos lleva el título de Geología en el que buscó -como exponente del tradicionalismo caucano- la armonización entre ciencia y religión como formas de conocimiento no contrapuestas, en el marco del neotomismo católico, que pretendía demostrar –como señala Óscar Saldarriaga- el carácter religioso de la ciencia, tanto  como el carácter científico de la religión, como una de las formas en que la Iglesia se actualizó epistemológicamente en las ciencias positivas y experimentales. Según su amigo, el geólogo Enrique Hubach, el cuaderno del padre Gómez sobre geología “ha de servir de base en la composición de un texto para la enseñanza de eta asignatura en armonía con la religión”, pues  “viene a hacer de la geología un respaldo firme de la religión y de la conservación de la moral y la felicidad terrena” (Arboleda 1951: 47).

Lecciones de Geología 3De este manuscrito se destaca su hipótesis para explicar los levantamientos, en que Gómez explica una propuesta sobre la formación del relieve y las diferencias entre el nivel de la tierra en relación con el océano; el proceso del origen de la vida o biogénesis, y temas como estratigrafía y tectónica, para explicar la formación de la corteza terrestre en concordancia con la Biblia. También dedicó otro de sus manuscritos a la Sismología y Vulcanología, donde trató sobre la hipótesis del fuego central y la composición interna de la tierra. Estos cuadernos nos permiten conocer las formas de apropiación del conocimiento científico de la naturaleza en la primera mitad del siglo XX, en las instituciones educativas más prestigiosas del Cauca en Popayán: el colegio Seminario y la Universidad del Cauca. Estas ideas eran reforzadas por un fuerte determinismo geográfico, racial y fenotípico, común en los círculos académicos tradicionales, que permitía relacionar directamente el lugar donde una persona nacía o vivía, su condición racial o su apariencia física, con sus cualidades mentales y morales, como criterio de aceptación o exclusión para mantener el orden social.

El padre Gómez murió el 3 de febrero de 1946 después de 32 años dedicados a las actividades académicas; sin embargo, el día de hoy es casi un desconocido para las nuevas generaciones de colombianos, al igual que sus manuscritos originales, los cuales fueron conservados –con mucho celo- durante más de sesenta años, en un archivo privado de tipo familiar. Algunos de estos manuscritos fueron utilizados por el investigador Andrés J. Vivas en su tesis de maestría en Historia, en la Pontificia Universidad Javeriana, sobre la educación científica en el Cauca; actualmente este material está siendo trabajado en el marco más amplio de la historia intelectual de Popayán y el departamento del Cauca.

Fuentes:

Arboleda Llorente, José María. El Padre Gómez (Popayán: Editorial Universidad del Cauca, 1951).

Gómez Guzmán, Guillermo Diomedes. Lecciones de Geología Nº 2, sin fecha.

Gómez Guzmán, Guillermo Diomedes. Sismología y Volcanología Nº 22, sin fecha. Dadas las citas consignadas en el documento, éste debió ser escrito con posterioridad a 1939.

Saldarriaga, Óscar. “Miguel Antonio Caro: La modernidad del tradicionalismo. Episteme y epistemología en Colombia, siglo XIX”; en: Algunas facetas del pensamiento de Miguel Antonio Caro (Bogotá: Editorial Javeriana, 2008).

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Álvaro Pío Valencia (Fuente: El Liberal)

Con una serie de actividades culturales y académicas, los payaneses honrarán la memoria de Álvaro Pío Valencia.

Desde este mes Popayán comenzará a vivir el ‘Año Álvaro Pío Valencia’, organizado por las directivas del Museo Nacional ‘Guillermo Valencia’ y que será noticia en 2011.

Se trata de un homenaje que se le rendirá al primer director de esta entidad que estuvo por más de 50 años, con motivo de conmemorar­se el próximo 4 de agosto el centenario de su natalicio.

Con el apoyo de colegios y organizaciones culturales se realizarán actividades, con entrada libre, entre ellas, exposiciones, actos académicos y presentaciones artísticas.

“Las puertas del museo también estarán abiertas para quienes deseen hacer actividades en su honor. La primera que se piensa desde ya es una exhibición de fotografías para la cual estamos invitando a     todas las personas que posean retratos que ilustren la vida y obra de Pío Valencia, a compartirlos para realizar copias e integrar la exposición”, dice José Fernando Parra, gestor cultural.

El payanés Álvaro Pío Valencia, humanista consumado, fue secretario de la Embajada de Colombia en Brasil, en el Tratado de Paz de Río de Jainero y por medio de elección popular, Alcalde y Concejal de la ciudad en dos ocasiones.

“Organizó además el Museo ‘Guillermo Valencia’, fue quien convirtió la casa en museo y fundó varios barrios de la ciudad. Tiene una ejemplar hoja de vida y es por esto que se decidió declarar 2011 como su año”, revela Parra.

En la Academia, Álvaro Pío legó sus conocimientos durante más de 35 años en diversas cátedras, en el Liceo Universitario, Colegio Mayor y en la Universidad del Cauca; al igual que se desempeñó por corto tiempo en el cargo de rector de la Universidad Santiago de Cali y Autónoma de Occidente.

Su vida estuvo orientada por la filosofía comunista, la cual impartió en cada una de sus actividades, como historiador, abogado y crítico de las políticas internacionales, entre otros.

Para la celebración del ‘Año Álvaro Pío Valencia’ se espera la vinculación de la ciudad, con el fin de apropiar­se de su propia historia.

Fuente: El Liberal

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Por: Andrés J. Vivas Segura
ajvivass@yahoo.com
22 de febrero de 2011

Fuente: El padre Gómez (1951), de José María Arboleda Llorente

Nació Guillermo Diomedes, el 25 de junio de 1879, en el seno de la familia conformada por don Vidal Gómez y doña Elisa Guzmán, representantes de las familias más antiguas de la población caucana de Almaguer. Fue bautizado dos días después en la iglesia de su pueblo natal, según la tradición de sus mayores, iniciándolo en el peregrinar por la doctrina católica, que más adelante le permitiría jugar un papel importante en la vida académica y eclesiástica de la región.

A lo largo de su vida el padre Gómez alcanzó a reunir gran cantidad de libros científicos y religiosos, manuscritos y demás objetos de valor histórico y regional en su estudio del Colegio Seminario, muchos de ellos vestigios del pasado indígena y las gestas de independencia en Bolívar y Popayán;  quizás por ello el capuchino Marcelino Castellví catalogó a Gómez como un antiguo recolector de supersticiones , un gran compilador de anécdotas e historias locales sobre el pasado lejano e inmediato del departamento del Cauca.

Gómez Guzmán era un personaje reconocido por su erudición en el suroccidente colombiano en temas científicos, históricos y eclesiásticos. En 1933 su amigo el doctor Enrique Hubach le había escrito para ofrecerle una colección de reliquias indígenas, antigüedades y curiosidades que había adquirido en sus múltiples viajes por Colombia, pues consideraba que en sus propias manos “están sufriendo las consecuencias de los trasteos y no tienen perspectivas de merecer un estudio antes del próximo período geológico”; Hubach le comunicó además que había conversado previamente con el entonces Ministro de Industrias, Francisco José Chaux –payanés- y habían determinado que el mejor lugar en que estos objetos podrían quedar es el pequeño museo que el padre Gómez había formado con tanto esmero científico en su amplio estudio del Seminario, donde podría aportar información sobre “la historia pre-española del Quindío y de la Sabana de Bogotá” . El doctor Hubach confiaba en los buenos servicios, diligencia e interés del padre Gómez con la disposición de los objetos que conformaban su colección.

Su amistad con Hubach databa de sólo un año antes, pues se habían conocido en 1932; Este geólogo chileno –de ascendencia alemana- autoproclamado popayanejo naturalizado, trabajaba en ese momento para el Ministerio de Industrias, dirigido por el Dr. Francisco José Chaux, y estaba recién llegado a Popayán: “Aquí los dos se trataron y admiraron mutuamente, a juzgar por la correspondencia escrita que mantuvieron después” . En alguna ocasión Hubach emitió su concepto de la obra de Gómez sobre las ciencias de la tierra, diciendo que “es de lo más importante porque viene a hacer de la geología un respaldo firme de la religión y de la conservación de la moral y la felicidad terrena”, y lamentó el hecho de que Gómez “no contó […] con una biblioteca suficiente que le permitiera allegar datos más completos”; por último añadió que sus cuadernos de geología “ha de servir de base en la composición de un texto para la enseñanza de eta asignatura en armonía con la religión”.

Con el reconocido geólogo intercambió una fluida correspondencia según Arboleda, pero no fue encontrado su archivo epistolar, y las únicas cartas consultadas son aquellas que se publicaron en su biografía, por ejemplo el envío de un fósil recolectado en el valle del río Patía por parte de Gómez a Hubach , que es identificado por este último como perteneciente a la familia Unionidae, por lo que sabemos entonces que se trata de un bivalvo, una ostra prehistórica que, según refiere el geólogo puede tratarse de una especie terciaria que vivía en aguas salobres a saladas, y que pasaría a formar parte de la Colección Geológica del Departamento de Minas y Petróleos del  Ministerio de Industrias de Colombia.

Dos días después del ofrecimiento de Hubach de donar su colección al padre Gómez, le escribía el propio Ministro Chaux, solicitando nuevamente que aceptara recibir la colección donada por Hubach al Colegio Seminario por conducto suyo, quien costearía el viaje de los objetos junto con un acompañante –empleado del Ministerio- que los cuide y entregue, pues estaban totalmente catalogados, e insistía: “Para mí personalmente me es muy grato tener ocasión de contribuir a que el Seminario continúe siendo uno de los primeros planteles que hacen la cultura de Colombia, y creo que esta colección arqueológica, será tenida allí con el especial cuidado que merece destinándole un local con el mueblaje que se requiere” .

El 28 de julio de 1933 fueron despachadas las once cajas enumeradas que contenían la colección, que además se habían recomendado con los trabajadores del ferrocarril para que llegaran bien a su destino, aunque el viaje no pudo haberse efectuado totalmente en tren porque la infraestructura ferroviaria era fragmentaria e incompleta en el territorio nacional. Seguramente el transporte incluyó algún tramo fluvial y en carretera, pero estos detalles no se mencionan en las cartas disponibles. Se quedaron sin empacar unas dos o tres ollas, el esqueleto de un niño precolombino, y algunos objetos pequeños; algunos días después Hubach emprendería algunas expediciones a Calaguala y Paletará, y luego el Putumayo y el Caquetá . Los objetos enviados por Hubach llegaron finalmente a su destino, donde el padre Gómez cuidó de ellos en su pequeño museo hasta su retiro definitivo del Seminario.

Hubach menciona incluso la posibilidad de gestionar que algún geólogo francés viajase a Popayán para que con el padre Gómez buscaran fósiles en el cañón del río Dagua, y le dice que lo hace porque “sobre todo deseo que un colombiano compruebe lo que otro colombiano ha descifrado como probable, sin más recursos que los que le concede la naturaleza de Colombia”; añade, en un arranque de sentimiento regionalista que hace valer su autoproclamación de popayanejo naturalizado, “Francamente, me parece más meritorio el resultado de los trabajos de Caldas y de Tulio Ospina, que en el fondo se han hecho por sí mismos, que el de otros naturalistas que han venido al país con todos los recursos de la civilización occidental” . Con ello Hubach aludía a la destreza técnica y disposición de trabajo y aprendizaje de los colombianos, pero al mismo tiempo reconocía que hay una carencia de profesionales formados en academias, lo cual explica –al menos en parte- el atraso en la infraestructura ferroviaria y vial del país hasta más allá de 1950, que traía como consecuencia la falta de articulación en términos sociales y económicos entre las regiones.

En 1936 -con el auge de tendencias modernizadoras en la pedagogía- el padre Gómez es retirado de sus cátedras en el bachillerato de la Universidad del Cauca, y en 1942 cesa sus clases en el Seminario, dado que esta institución se trasladó hacia su nueva sede, al norte de la ciudad, donde no pudo acompañarlos por sus dolencias de salud. En diciembre de 1944 Gómez presentó un derrame cerebral que lo dejó parcialmente paralizado, por lo que se le trasladó a una casa que el Seminario le había otorgado en usufructo vitalicio. Catorce meses más tarde Gómez fallecía el 3 de febrero de 1946 bajo el cuidado de sus hermanas, Edelmira y Elisa.

En la revista Albores , publicada por el Seminario Conciliar, ocupó primera página la noticia sobre el fallecimiento del padre Gómez, encabezado por la cita Sapientia aedificabitur domus et prudentia roborabitur (La sabiduría edifica la casa y la prudencia la robustece, ó, Gracias a la sabiduría se cosntruye una casa, merced a la experiencia se la consolida. Tomado de la Biblia, Proverbios 24: 3). En este documento se enaltece la memoria del padre Gómez, y se le hace un esbozo biográfico, mencionando su ascendencia hidalga, y su calidad de estudiante junto al entonces profesor del último lustro del siglo XIX, el padre Malezieux en el Seminario de Popayán. Se señala que hacia 1915, aparece el padre Gómez acompañando al Arzobispo Arboleda en visitas pastorales, actividad que no gustó mucho al padre, ya que “su carácter modesto más era para las silenciosas faenas de la ciencia en el laboratorio, más para escudriñar el movimiento de los astros que el de las multitudes”. En este artículo se afirma incluso que “El era nuestro Mutis, y en verdad que la fisonomía del P. Gómez tenía marcadas semejanzas con la del sabio gaditano”.

En un fragmento de periódico no identificado, se encuentra el artículo titulado El Padre Gómez , que se encuentra firmado por las iniciales P.C.R., y repite los datos principales publicados en los demás artículos sobre la trayectoria del padre Gómez como hombre de ciencia y como eclesiástico, y afirma: “consagración excepcional la del P. Gómez, en ambiente como el nuestro donde la investigación científica no constituye señuelo halagador; una fuerza interior animaba su esfuerzo en las complejas labores de estudio que emprendió”, y agrega: “Inútil ponderar el beneficio intelectual que significa la publicación de su obra; profesores y alumnos encontrarán allí conocimientos de gran valor para las diferentes ciencias comentadas”. Finalmente se menciona la orden de colocar un retrato suyo en la Universidad del Cauca y otro en el pueblo de Bolívar.

La información de este corto artículo fue extraída principalmente de la biografía del padre Gómez escrita por José María Arboleda Llorente en 1951, y forma parte de mi investigación sobre la educación en el Cauca a principios del siglo XX. Este es un pequeño homenaje al padre lazarista Guillermo Diomedes Gómez Guzmán, docente en las áreas de ciencias exactas y naturales en el Colegio Seminario de Popayán y en la Universidad del Cauca, quien es uno de los grandes desconocidos por las nuevas generaciones de payaneses y payanesas, representante de la intelectualidad católica en la primera mitad del siglo XX en el suroccidente colombiano.

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En homenaje a la educadora payanesa Filomena Segura de Ayerbe, primera mujer en dirigir la educación no solo en Colombia sino el Latinoamérica, hoy se instalará una placa conmemorativa en la Secretaría de Educación Departamental.

Como antesala a este reconocimiento habrá una eucaristía a las 5:00 p.m. en el nuevo auditorio de esta dependencia que llevará el nombre de la distinguida institutora y pedagoga.

Filomena Segura de Ayer­be, Laita, como le decían de cariño, según su nieta Lulu Ayerbe Chaux, era una mujer de grandes talentos intelectua­les, maestra del Gran Cauca, quien educó a varias generaciones del país.

“Una mujer instruida, todo un libro abierto. Recuerdo que a todos sus nietos nos contesta­ba cualquier pregunta, leía mucho y eso la hacía una mujer muy letrada”, agrega.

Y es que su precocidad mental se hizo manifiesta ­cua­n­­do a la edad reglamentaria escolar, sostuvo un examen de lectura en idioma francés con tanta fluidez, como la dada a conocer en el idioma materno.

A sus 14 años, inclinada por vocación a la carrera peda­gógica, ejerció el cargo de maestra de escuela, silenciosa labor que encontró siempre firme y optimista.

Filomena fue maestra en la ciudad de Pasto y en el  municipio de Barbacoas, departamento de Nariño, donde dirigió el Liceo Público; directora del colegio Nacional en el Puerto Ecuatoriano de Bahía de Caráquez; en Santiago de Chile, directora de la Escuela de La Concepción y en Santiago y San José de Costa Rica, regentó el Colegio Oficial. Fue también directora de algunos colegios privados en Chiriqui provincia de Panamá.

En Popayán colaboró con el Colegio para Señoritas, fundado y dirigido por Adelaida Castillo de Valencia, madre del poeta Guillermo Valencia, a quien instruyó en los primeros pasos de la escritura y lectura; por dos años  se desempeñó en el cargo de subdirectora de la Escuela Normal de Señoritas y luego directora por doce años más.

Su actividad se encaminó hacia la promoción de la educación pública y ante todo, en la formación de maestras que se encargó de llevar el saber a las regiones más apartadas del extenso Estado Soberano del Cauca.  

Estuvo casada con el también educador y diplomático José Gaspar Ayerbe, payanés educado en Bélgica, quien le transmitió sus vastos conocimiento, y falleció durante su periplo de exilo en las guerras civiles de la segunda mitad del siglo XIX.

Filomena Segura de Ayerbe fue la primera mujer que en el país tuvo la responsabilidad de dirigir la instrucción pública, en una dependencia que podría equipararse a lo que hoy son las secretarias de educación de los departamentos.

Paralelo a estas actividades, escribió textos de historia y aritmética, los cuales complementaban su labor educadora.

Colaboró en la sección femenina del diario ‘El Mercurio’ de Chile, como también escribió y dejó algunos compendios tales como la ‘Historia de la pedagogía’, ‘El qué castellano’ y ‘Métodos de aritmética’.
 
¿Sabía usted que…
Filomena Segura de Ayerbe nació en Popayán el 22 de agosto de 1841 y falleció el 25 de marzo de 1935, hija de Guillermo Segura y Bernardina Caldas Grueso?

Fuente: El Liberal

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