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Archive for the ‘Biografías’ Category

Fuente: Biblioteca Luis Ángel Arango

Por Alonso Valencia Llano
Publicado en: Boletín Cultural y Bibliográfico Nº 17 

El estudio de las compañías que controlaron el comercio durante el auge agroexportador de los años 60 y 70 del siglo pasado se ha convertido en una de las necesidades más apremiantes en el conocimiento de la historia económica del Cauca.

En los documentos de la época se encuentra una razón social que se repite en diferentes formas: Ernesto Cerruti, Ernesto Cerruti & Cía. y E. Cerruti & Cía. Evidentemente, se trataba de varias sociedades que giraban en torno a un mismo personaje —el cónsul italiano en el Cauca, don Ernesto Cerruti— y a las cuales, curiosamente, estaban asociados algunos de los más prominentes miembros del sector más radical del mosquerismo: los generales Tomás Cipriano de Mosquera, Jeremías Cárdenas, Tomás Rengifo, Ezequiel Hurtado y Lope Landaeta.

El cónsul parecía realmente fascinante: un inmigrante italiano que llegó a ser, sin lugar a duda alguna, el hombre más rico del Cauca; que en determinado momento se convirtió en el más importante poder electoral en Cali; que fue acusado de haber exigido, y logrado, la expulsión del obispo de Popayán, de haber comprado las tropas que iniciaron la guerra del 85 en el Cauca, y que, como silo anterior fuera poco, llevó a que el Cauca fuera atacado militarmente por una potencia europea, suscitando uno de los conflictos diplomáticos más escandalosos en la historia de Colombia.

Un caso como éste ofrece la posibilidad de seguir la actividad de un empresario cuyas empresas, si bien conocieron el éxito, también estuvieron sometidas a los avatares que producía el inestable clima político que caracterizó al estado caucano durante los gobiernos mosqueristas y de los inicios de la Regeneración. Por otra parte, ofrece la posibilidad de estudiar la mentalidad empresarial extranjera y la forma en que los inmigrantes se relacionaron con los sectores dominantes caucanos.

El presente trabajo pretende, entonces, estudiar el caso Cerruti, para lo cual se tratará de mostrar tanto sus actividades empresariales como políticas. Se basa en memorias y documentos oficiales acerca de la llamada “Cuestión Cerruti” publicadas tanto en ediciones especiales del ministerio de Relaciones Exteriores como en periódicos en contra del italiano y unos breves esbozos biográficos escritos por personas que lo conocieron. Estas fuentes se complementaron con material que reposa en el Archivo Histórico Municipal de Cali, en las notarías 1a. y 2a. de esta ciudad, en el Fondo Notarial del Archivo Central del Cauca y en la notaría 1a. de Palmira. También se utilizaron algunos periódicos de publicación regional. Hasta el momento ha sido imposible conseguir documentación personal de Cerruti o sus socios, lo mismo que de sus empresas.

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Por: Andrés J. Vivas Segura
ajvivass@yahoo.com
8 de marzo de 2011

En 1879 nace Guillermo Diomedes Gómez Guzmán en la población de Almaguer (Cauca), en el macizo colombiano, en el seno de una tradicional familia de la región; algunos años más tarde fue enviado al Colegio Seminario de Popayán para completar sus estudios y proseguir la carrera eclesiástica. En 1904 es ordenado sacerdote en la Congregación de la Misión, y es enviado a ejercer su ministerio en las vecinas poblaciones de El Rosal, la Cruz, y en su pueblo natal. Hacia 1910 regresa a Popayán como profesor del Seminario, en un momento en que la política departamental decaía como consecuencia de la guerra de los Mil Días, y la fragmentación del departamento en varias entidades territoriales autónomas como, con la consiguiente pérdida de hegemonía de las élites payanesas en el ámbito geográfico regional del extinto Cauca Grande. Luego pasó como profesor de la Universidad del Cauca en materias de ciencias exactas y naturales.

Lecciones de geología 1De su paso por las aulas, el padre Gómez dejó como vestigios una colección de cuadernos manuscritos donde recopiló anotaciones para dictar sus cátedras, y comprenden áreas como la botánica –en que fue más extenso-, zoología, anatomía, evolución, astronomía, etología, psicología, derecho canónico, entre otros, además de una amplia obra genealógica, que ocuparía sus últimos años. Gómez fue profesor hasta 1942, cuando fue relevado del cargo ante las nuevas corrientes pedagógicas y la modernización del aparato educativo nacional y regional. Sus íconos botánicos comprenden una colección de sesenta ilustraciones botánicas, en lápiz y acuarela, sobre las especies de plantas -naturales y cultivadas- de Popayán y municipios aledaños, en un gran proyecto de botánica económica denominado por el padre Gómez como Flora Caucana, en cuyo marco elaboró las que quizás sean los primeros inventarios botánicos de la región.

Lecciones de Geología 2Uno de sus manuscritos lleva el título de Geología en el que buscó -como exponente del tradicionalismo caucano- la armonización entre ciencia y religión como formas de conocimiento no contrapuestas, en el marco del neotomismo católico, que pretendía demostrar –como señala Óscar Saldarriaga- el carácter religioso de la ciencia, tanto  como el carácter científico de la religión, como una de las formas en que la Iglesia se actualizó epistemológicamente en las ciencias positivas y experimentales. Según su amigo, el geólogo Enrique Hubach, el cuaderno del padre Gómez sobre geología “ha de servir de base en la composición de un texto para la enseñanza de eta asignatura en armonía con la religión”, pues  “viene a hacer de la geología un respaldo firme de la religión y de la conservación de la moral y la felicidad terrena” (Arboleda 1951: 47).

Lecciones de Geología 3De este manuscrito se destaca su hipótesis para explicar los levantamientos, en que Gómez explica una propuesta sobre la formación del relieve y las diferencias entre el nivel de la tierra en relación con el océano; el proceso del origen de la vida o biogénesis, y temas como estratigrafía y tectónica, para explicar la formación de la corteza terrestre en concordancia con la Biblia. También dedicó otro de sus manuscritos a la Sismología y Vulcanología, donde trató sobre la hipótesis del fuego central y la composición interna de la tierra. Estos cuadernos nos permiten conocer las formas de apropiación del conocimiento científico de la naturaleza en la primera mitad del siglo XX, en las instituciones educativas más prestigiosas del Cauca en Popayán: el colegio Seminario y la Universidad del Cauca. Estas ideas eran reforzadas por un fuerte determinismo geográfico, racial y fenotípico, común en los círculos académicos tradicionales, que permitía relacionar directamente el lugar donde una persona nacía o vivía, su condición racial o su apariencia física, con sus cualidades mentales y morales, como criterio de aceptación o exclusión para mantener el orden social.

El padre Gómez murió el 3 de febrero de 1946 después de 32 años dedicados a las actividades académicas; sin embargo, el día de hoy es casi un desconocido para las nuevas generaciones de colombianos, al igual que sus manuscritos originales, los cuales fueron conservados –con mucho celo- durante más de sesenta años, en un archivo privado de tipo familiar. Algunos de estos manuscritos fueron utilizados por el investigador Andrés J. Vivas en su tesis de maestría en Historia, en la Pontificia Universidad Javeriana, sobre la educación científica en el Cauca; actualmente este material está siendo trabajado en el marco más amplio de la historia intelectual de Popayán y el departamento del Cauca.

Fuentes:

Arboleda Llorente, José María. El Padre Gómez (Popayán: Editorial Universidad del Cauca, 1951).

Gómez Guzmán, Guillermo Diomedes. Lecciones de Geología Nº 2, sin fecha.

Gómez Guzmán, Guillermo Diomedes. Sismología y Volcanología Nº 22, sin fecha. Dadas las citas consignadas en el documento, éste debió ser escrito con posterioridad a 1939.

Saldarriaga, Óscar. “Miguel Antonio Caro: La modernidad del tradicionalismo. Episteme y epistemología en Colombia, siglo XIX”; en: Algunas facetas del pensamiento de Miguel Antonio Caro (Bogotá: Editorial Javeriana, 2008).

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Por: Andrés J. Vivas Segura
ajvivass@yahoo.com
22 de febrero de 2011

Fuente: El padre Gómez (1951), de José María Arboleda Llorente

Nació Guillermo Diomedes, el 25 de junio de 1879, en el seno de la familia conformada por don Vidal Gómez y doña Elisa Guzmán, representantes de las familias más antiguas de la población caucana de Almaguer. Fue bautizado dos días después en la iglesia de su pueblo natal, según la tradición de sus mayores, iniciándolo en el peregrinar por la doctrina católica, que más adelante le permitiría jugar un papel importante en la vida académica y eclesiástica de la región.

A lo largo de su vida el padre Gómez alcanzó a reunir gran cantidad de libros científicos y religiosos, manuscritos y demás objetos de valor histórico y regional en su estudio del Colegio Seminario, muchos de ellos vestigios del pasado indígena y las gestas de independencia en Bolívar y Popayán;  quizás por ello el capuchino Marcelino Castellví catalogó a Gómez como un antiguo recolector de supersticiones , un gran compilador de anécdotas e historias locales sobre el pasado lejano e inmediato del departamento del Cauca.

Gómez Guzmán era un personaje reconocido por su erudición en el suroccidente colombiano en temas científicos, históricos y eclesiásticos. En 1933 su amigo el doctor Enrique Hubach le había escrito para ofrecerle una colección de reliquias indígenas, antigüedades y curiosidades que había adquirido en sus múltiples viajes por Colombia, pues consideraba que en sus propias manos “están sufriendo las consecuencias de los trasteos y no tienen perspectivas de merecer un estudio antes del próximo período geológico”; Hubach le comunicó además que había conversado previamente con el entonces Ministro de Industrias, Francisco José Chaux –payanés- y habían determinado que el mejor lugar en que estos objetos podrían quedar es el pequeño museo que el padre Gómez había formado con tanto esmero científico en su amplio estudio del Seminario, donde podría aportar información sobre “la historia pre-española del Quindío y de la Sabana de Bogotá” . El doctor Hubach confiaba en los buenos servicios, diligencia e interés del padre Gómez con la disposición de los objetos que conformaban su colección.

Su amistad con Hubach databa de sólo un año antes, pues se habían conocido en 1932; Este geólogo chileno –de ascendencia alemana- autoproclamado popayanejo naturalizado, trabajaba en ese momento para el Ministerio de Industrias, dirigido por el Dr. Francisco José Chaux, y estaba recién llegado a Popayán: “Aquí los dos se trataron y admiraron mutuamente, a juzgar por la correspondencia escrita que mantuvieron después” . En alguna ocasión Hubach emitió su concepto de la obra de Gómez sobre las ciencias de la tierra, diciendo que “es de lo más importante porque viene a hacer de la geología un respaldo firme de la religión y de la conservación de la moral y la felicidad terrena”, y lamentó el hecho de que Gómez “no contó […] con una biblioteca suficiente que le permitiera allegar datos más completos”; por último añadió que sus cuadernos de geología “ha de servir de base en la composición de un texto para la enseñanza de eta asignatura en armonía con la religión”.

Con el reconocido geólogo intercambió una fluida correspondencia según Arboleda, pero no fue encontrado su archivo epistolar, y las únicas cartas consultadas son aquellas que se publicaron en su biografía, por ejemplo el envío de un fósil recolectado en el valle del río Patía por parte de Gómez a Hubach , que es identificado por este último como perteneciente a la familia Unionidae, por lo que sabemos entonces que se trata de un bivalvo, una ostra prehistórica que, según refiere el geólogo puede tratarse de una especie terciaria que vivía en aguas salobres a saladas, y que pasaría a formar parte de la Colección Geológica del Departamento de Minas y Petróleos del  Ministerio de Industrias de Colombia.

Dos días después del ofrecimiento de Hubach de donar su colección al padre Gómez, le escribía el propio Ministro Chaux, solicitando nuevamente que aceptara recibir la colección donada por Hubach al Colegio Seminario por conducto suyo, quien costearía el viaje de los objetos junto con un acompañante –empleado del Ministerio- que los cuide y entregue, pues estaban totalmente catalogados, e insistía: “Para mí personalmente me es muy grato tener ocasión de contribuir a que el Seminario continúe siendo uno de los primeros planteles que hacen la cultura de Colombia, y creo que esta colección arqueológica, será tenida allí con el especial cuidado que merece destinándole un local con el mueblaje que se requiere” .

El 28 de julio de 1933 fueron despachadas las once cajas enumeradas que contenían la colección, que además se habían recomendado con los trabajadores del ferrocarril para que llegaran bien a su destino, aunque el viaje no pudo haberse efectuado totalmente en tren porque la infraestructura ferroviaria era fragmentaria e incompleta en el territorio nacional. Seguramente el transporte incluyó algún tramo fluvial y en carretera, pero estos detalles no se mencionan en las cartas disponibles. Se quedaron sin empacar unas dos o tres ollas, el esqueleto de un niño precolombino, y algunos objetos pequeños; algunos días después Hubach emprendería algunas expediciones a Calaguala y Paletará, y luego el Putumayo y el Caquetá . Los objetos enviados por Hubach llegaron finalmente a su destino, donde el padre Gómez cuidó de ellos en su pequeño museo hasta su retiro definitivo del Seminario.

Hubach menciona incluso la posibilidad de gestionar que algún geólogo francés viajase a Popayán para que con el padre Gómez buscaran fósiles en el cañón del río Dagua, y le dice que lo hace porque “sobre todo deseo que un colombiano compruebe lo que otro colombiano ha descifrado como probable, sin más recursos que los que le concede la naturaleza de Colombia”; añade, en un arranque de sentimiento regionalista que hace valer su autoproclamación de popayanejo naturalizado, “Francamente, me parece más meritorio el resultado de los trabajos de Caldas y de Tulio Ospina, que en el fondo se han hecho por sí mismos, que el de otros naturalistas que han venido al país con todos los recursos de la civilización occidental” . Con ello Hubach aludía a la destreza técnica y disposición de trabajo y aprendizaje de los colombianos, pero al mismo tiempo reconocía que hay una carencia de profesionales formados en academias, lo cual explica –al menos en parte- el atraso en la infraestructura ferroviaria y vial del país hasta más allá de 1950, que traía como consecuencia la falta de articulación en términos sociales y económicos entre las regiones.

En 1936 -con el auge de tendencias modernizadoras en la pedagogía- el padre Gómez es retirado de sus cátedras en el bachillerato de la Universidad del Cauca, y en 1942 cesa sus clases en el Seminario, dado que esta institución se trasladó hacia su nueva sede, al norte de la ciudad, donde no pudo acompañarlos por sus dolencias de salud. En diciembre de 1944 Gómez presentó un derrame cerebral que lo dejó parcialmente paralizado, por lo que se le trasladó a una casa que el Seminario le había otorgado en usufructo vitalicio. Catorce meses más tarde Gómez fallecía el 3 de febrero de 1946 bajo el cuidado de sus hermanas, Edelmira y Elisa.

En la revista Albores , publicada por el Seminario Conciliar, ocupó primera página la noticia sobre el fallecimiento del padre Gómez, encabezado por la cita Sapientia aedificabitur domus et prudentia roborabitur (La sabiduría edifica la casa y la prudencia la robustece, ó, Gracias a la sabiduría se cosntruye una casa, merced a la experiencia se la consolida. Tomado de la Biblia, Proverbios 24: 3). En este documento se enaltece la memoria del padre Gómez, y se le hace un esbozo biográfico, mencionando su ascendencia hidalga, y su calidad de estudiante junto al entonces profesor del último lustro del siglo XIX, el padre Malezieux en el Seminario de Popayán. Se señala que hacia 1915, aparece el padre Gómez acompañando al Arzobispo Arboleda en visitas pastorales, actividad que no gustó mucho al padre, ya que “su carácter modesto más era para las silenciosas faenas de la ciencia en el laboratorio, más para escudriñar el movimiento de los astros que el de las multitudes”. En este artículo se afirma incluso que “El era nuestro Mutis, y en verdad que la fisonomía del P. Gómez tenía marcadas semejanzas con la del sabio gaditano”.

En un fragmento de periódico no identificado, se encuentra el artículo titulado El Padre Gómez , que se encuentra firmado por las iniciales P.C.R., y repite los datos principales publicados en los demás artículos sobre la trayectoria del padre Gómez como hombre de ciencia y como eclesiástico, y afirma: “consagración excepcional la del P. Gómez, en ambiente como el nuestro donde la investigación científica no constituye señuelo halagador; una fuerza interior animaba su esfuerzo en las complejas labores de estudio que emprendió”, y agrega: “Inútil ponderar el beneficio intelectual que significa la publicación de su obra; profesores y alumnos encontrarán allí conocimientos de gran valor para las diferentes ciencias comentadas”. Finalmente se menciona la orden de colocar un retrato suyo en la Universidad del Cauca y otro en el pueblo de Bolívar.

La información de este corto artículo fue extraída principalmente de la biografía del padre Gómez escrita por José María Arboleda Llorente en 1951, y forma parte de mi investigación sobre la educación en el Cauca a principios del siglo XX. Este es un pequeño homenaje al padre lazarista Guillermo Diomedes Gómez Guzmán, docente en las áreas de ciencias exactas y naturales en el Colegio Seminario de Popayán y en la Universidad del Cauca, quien es uno de los grandes desconocidos por las nuevas generaciones de payaneses y payanesas, representante de la intelectualidad católica en la primera mitad del siglo XX en el suroccidente colombiano.

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Autor: Víctor Quintero

El personaje biografiado Domingo Belisario Gómez nació en Almaguer en 1761, a quien por antonomasia se le conoció como el Cura del Trapiche, donde murió en 1851.

La “Biografía del Cura del Trapiche Domingo Belisario Gómez, 1761-1851” es una sucinta narración cronológica de la existencia del personaje en su contexto histórico, sustentada en la tradición y en documentos procedentes de los archivos: Arroyo, Parroquia del Trapiche y Arquidiócesis de Popayán. El texto biográfico lo complementan 17 apéndices documentales con ilustraciones.

La fuente documental principal utilizada por el autor fue el ARCHIVO EPISTOLAR DE DOMINGO BELISARIO GÓMEZ, el cual consta de 698 folios manuscritos, que en su mayoría son cartas autógrafas dirigidas entre 1.807 y 1.847 a sus confidentes y amigos los próceres Santiago y Manuel José Arroyo. Tales documentos sustentan la memoria de los hechos patrióticos protagonizados por el Párroco y la feligresía del Trapiche.

Este archivo lo recibió en 1928 Víctor Quintero por donación de don José María Arroyo Díez; actualmente es propiedad de la Fundación Caucana de Patrimonio Intelectual y está depositado al cuidado del Archivo General de la Nación. La Fundación Caucana de Patrimonio Intelectual como titular de los derechos patrimoniales del texto. (extracto del Proemio, a cargo de Ricardo Quintero Rivera).

Consulte este interesante libro en el siguiente enlace, que encontré navegando en Internet.

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