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Archive for the ‘Documentos’ Category

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A propósito del Informe Nacional de Desarrollo Humano 2011 presentado por el programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (Pnud),el Politólogo y docente de Unicauca Jairo Hernán Ortíz Ocampo hace análisis, especial para El Liberal.

El Informe Nacional de Desarrollo Humano de este año (2011), presentado por el Programa de las Naciones Unidas Para el Desarrollo (Pnud), inicia señalando que Colombia es un país rural, más de lo que hemos pensado. No es el 25 sino el 32 por ciento  de los colombianos habitan los sectores rurales. Colombia entró a la modernización, no a la modernidad, sin haber resuelto el problema agrario, porque siempre pensó que el país era más urbano que rural. Construyó un modelo de desarrollo, inequitativo y excluyente, que conlleva al fracaso del mundo rural; rindiéndole más culto al mercado que al Estado, lo cual amplió las brechas entre lo urbano y lo rural.

Con esas apreciación de fondo, el Informe Nacional de Desarrollo Humano hace un balance integral sobre la situación del sector rural en nuestro país: acerca de las necesidades más urgentes de los habitantes rurales,  la manera en que se ha concentrado la tierra y el uso que se le ha dado, el impacto que esto ha traído (agricultura versus ganadería versus minería versus zonas de reserva ambiental), se examina el nivel de desarrollo económico en las zonas rurales, ubica los factores que impiden el ejercicio de la democracia en los sectores rurales, y sobre las consecuencias del debilitamiento de las instituciones públicas encargadas de orientar el sector agropecuario.

Análisis zonas rurales

La situación actual de las zonas rurales del país en cuanto al desarrollo humano, según el Informe, no es nada alentador. Para el caso del Cauca ni se diga. Para éste departamento se estima que el 36 por ciento de la población vive en las cabeceras municipales y el 64 por ciento habita de manera dispersa en las áreas rurales. Comportamiento diferente a las cifras nacionales en cuanto a la concentración territorial de la población que se ubica en los centros urbanos. El Cauca presenta una densidad de población de 40 habitantes por kilómetro cuadrado, en 42 municipios que conforman la estructura política departamental. La tasa de crecimiento estimada entre 1999-2015 es de 1.68 por ciento frente a 1.79 por ciento del promedio nacional. Por lo tanto, la relación urbano-rural en el Cauca se ha mantenido prácticamente constante durante los últimos 20 años a diferencia del resto del país, donde el proceso de urbanización es acelerado y creciente.

Las mayores concentraciones de la población del departamento la podemos ubicar, principalmente, en Popayán y en el Valle del río Cauca al norte y centro de la región. Los municipios con mayor densidad de población son Puerto Tejada (577.6 hab/km cuadrado) y Popayán (461.1 hab/km cuadrado). En el suroriente del departamento se destacan los municipios de Bolívar (80.7 hab/km cuadrado), Almaguer (67.7 por ciento hab/km cuadrado) y la Vega (62.6 por ciento hab/km cuadrado), con densidades de población y en donde sus actividades productivas se centran en la siembra de café, frutales y cultivos ilícitos.

Uso inadecuado de suelos

Según el Informe y el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, el conflicto de uso de los suelos es la falta de coherencia entre el uso que se les debería de dar considerando su aptitud y potencialidad, según sus características y componentes y el uso que actualmente se les da. Lo más preocupante es que gran parte del territorio caucano, al igual que en el resto del país, ha sido sometido a usos no sostenibles, que han generado impactos ambientales negativos representados en la disminución de la capacidad productiva de los ecosistemas, destrucción en la biodiversidad, erosión, sedimentación, contaminación de suelos y aguas y alteración del balance hídrico de las cuencas hidrográficas. El Informe llama la atención que el uso inadecuado de los suelos es un factor que también ha producido conflictos por la tierra y esto se plasma en inequidad.

A lo anterior se debe agregar que la práctica de la ganadería en las zonas de laderas, han ocasionado progresivamente el deterioro de la capacidad productiva de los suelos por su debilitamiento.  De igual modo, la minería en el Cauca ha modificado de manera significativa los ecosistemas. Dicha actividad se concentra especialmente en la cordillera occidental (El Tambo, Suárez y Buenos Aires).

Conflicto por tierra

Además de los impactos antes anotados por el uso del suelo en el Departamento del Cauca, un factor que está generando conflictos serios, es el de la concentración de la tierra y su relación con la pobreza. Las mejores tierras en el Cauca están concentradas en pocas manos. A lo que se debe agregar que muchas áreas con vegetación natural están siendo colonizadas para establecer cultivos de coca y amapola. En otras palabras, el Cauca tiene serios problemas en el uso de la tierra, que van en contravía con la aptitud y vocación que tienen estos.

El análisis que se pude realizar de esta situación en el Cauca, es que la tierra ha sido y sigue siendo el eje central de su historia política y social. Ha sido un elemento determinante por ser un activo de alto valor no solamente económico, sino también estratégico. Es decir, los conflictos que se han presentado en el Departamento por la tierra no se han generado únicamente para su acaparamiento per se, sino también por su posición estratégica que trae consigo poder económico y político.

En concordancia con el Informe Nacional de Desarrollo Humano (2011), en el Cauca prevalecen esencialmente dos grandes conflictos: el conflicto agrario y el conflicto armado. Sin lugar a dudas el conflicto agrario y el conflicto armado están relacionados muy estrechamente; de tal suerte que la tierra, tal como lo subraya el Informe, se ha convertido en un instrumento de la guerra y de la disputa por el territorio.

No podemos olvidar que nuestro país ocupa el segundo lugar, después de Sudán, en generar mayor población despojada de sus tierras. Genera el 14.3 por ciento del desplazamiento forzado mundial. A lo que se debe agregar que dicha población que es forzada a dejar sus tierras, el 95 por ciento de estos hogares está por debajo de la línea de pobreza. Esto significa, si tenemos en cuenta el total de la población colombiana, según Censo (2005), que un 42 por ciento de los pobres extremos del país son personas que han sido forzadas a dejar sus tierras.

Distribución de la población y necesidades básicas insatisfechas

Volviendo a la situación del Cauca, el panorama sigue siendo crítico. La estructura espacial de la ocupación del territorio caucano se ha caracterizado por un marcado desequilibrio en la distribución de la población en los diversos sectores  en comparación con los territorios vecinos. Según el Dane (2005), el 46.4 por ciento de la población del departamento del Cauca presenta necesidades básicas insatisfechas (NBI). Este porcentaje equivalen al 167 por ciento con respecto a los habitantes de otros departamentos del país. Hay que tener en cuenta que la geografía del desarrollo social valora las condiciones de vida de la población a través de la satisfacción de las necesidades básicas y el establecimiento de las prioridades sociales en los campos de salud, educación, vivienda, saneamiento básico, recreación y participación comunitaria en relación directa con las condiciones sociales, económicas, culturales y de infraestructura que contribuyen a satisfacer dichas necesidades.

Según el Informe, el 64.3% de los habitantes de las sectores rurales del país, son pobres. Este índice de pobreza muestra claramente los desequilibrios regionales.

Para la zona urbana del departamento del Cauca se ha establecido el indicador de NBI en 50.6 por ciento y para el área rural en 62.5 por ciento. Las cabeceras municipales de Santa Rosa, Guapi, Sucre, La Vega, Balboa, Almaguer, Piamonte, San Sebastián e Inzá, presenta valores superiores al promedio departamental, en su mayoría son municipios con deficiencias en cobertura de servicios públicos, salud y actividades de desarrollo económico que se revierten en la calidad de vida de sus habitantes. 24 municipios del departamento del Cauca, tienen niveles altos de pobreza.

El 92 por ciento de habitantes de la región del suroccidente del país, que incluye el Cauca, se considera pobre; el 41.5 por ciento no alcanza a cubrir sus gastos mínimos con su ingreso, el 8 por ciento de la población omitió las comidas en uno o más días de la semana. Los niveles de desnutrición en el  Cauca son de una tasa de 36.6 por ciento de la población, niveles altos que colocan al departamento según el Informe Nacional de Desarrollo Humano entre los cinco regiones más críticas del país. Los niños caucanos menores de 5 años tienen retraso en el crecimiento en el 15 por ciento de los casos. También al respecto el Observatorio de Derechos Humanos de la Vicepresidencia de la República, una de las fuentes del Informe, hace referencia a la última Encuesta Nacional de Situación Nutricional (Ensin) realizada por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, la cuarta parte de los niños (28.9 por ciento) entre 5 y 12 años presenta anemia al igual que los niños más pequeños. Lo anterior es un problema de salud pública en la medida en que afecta tanto el desarrollo físico como el aprendizaje de un número significativo de la población caucana.

Índices educativos y económicos

Uno de los factores preocupantes del Informe Nacional de Desarrollo Humano, son los índices bajos en materia educativa en las regiones del país, especialmente en las zonas rurales. El Cauca cuenta con uno de los índices más bajos en materia educativa. El 33 por ciento de la población en edad escolar se encuentra por fuera del sistema educativo y una tasa de analfabetismo del 12.1 por ciento, siendo más patética la situación en el sector de la Costa Pacífica que alcanza el 39 por ciento.

Lo anterior va de la mano con el desarrollo económico del departamento del Cauca, representa escasamente el 2.3 por ciento del producto interno nacional. Sus actividades económicas se distribuyen así: 50 por ciento actividades agropecuarias (productos: caña de azúcar, café, maíz, fríjol, arroz, plátano, fique, yuca, papa, cacao, maní, palma africana, frutales y hortalizas). El resto del porcentaje lo compiten las actividades de servicio, artesanía, industria, minería, la pesca marítima y la ganadería. La ganadería en el Cauca ocupa la cuarta parte del territorio.

En conclusión, el Informe Nacional de Desarrollo Humano enfatiza que la tenencia de la tierra en Colombia, más concretamente en las zonas rurales  es uno de los componentes más relevantes de la estructura agraria  y el  que más afecta el desarrollo humano. Su actual estructura, dice, es el resultado de procesos históricos que han conducido a consolidar una alta concentración de la propiedad rural. El desafío que tiene el país según el Informe en mención es apostarle más al país rural si se quiere superar la pobreza y la desigualdad. Para ello se debe optar por un modelo de desarrollo  en el cual el bienestar de la población sea su fin esencial. Bienestar con equidad, con inclusión y democracia.

Fuente: El Liberal, 26 de noviembre de 2011

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Gracias 

Este video llega hasta nosotros gracias a los medios de comunicación de la Arquidiócesis de Popayán, que han registrado durante décadas episodios fundamentales para la vida contemporánea de esta ciudad. Aunque la música que acompaña quizás no resulte la más adecuada, este testimonio muestra algunas escenas de la visita de Juan Pablo II a Popayán el 4 de julio de 1986, cuando la ciudad aún presentaba visibles vestigios del terremoto que debió padecer 3 años atrás. Este es un importante documento para la historia eclesiástica moderna de la ciudad blanca.

Algunos quizá logremos recordar aquellos llanos plagados de moras y guayabas en donde se edificó el “templete”, así como la primigenia avenida, que luego se llamaría “Papal”, en honor a la visita del pontífice católico, pues fue engalanada precisamente para recibirle, en la planada de Campamento. En la esquina nororiental de estos llanos quedaba un hermoso y pequeño humedal, que fue parcialmente desecado para construir la urbanización Torres del Río, y su remanente, en el lugar que hoy ocupa el centro comercial Campanario.

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La Biblioteca Virtual Luis Ángel Arango, del Banco de la República, pone a disposición del público, una gran cantidad de información sobre los departamentos de Colombia, como ayuda para las tareas de la población estudiantil del país. Entre los departamentos figuran varios documentos y datos sobre el Cauca, en varios temas como historia, geografía, antropología, arqueología, entre otros.

Consulte este sitio AQUÍ

A continuación lea algunos apartes relacionados con la historia del Cauca:

El departamento estaba poblado por indígenas de las tribus guanacas, pijaos, pances, calotos, guaambianos y otras más, algunas de ellas han logrado sobrevivir y se organizan actualmente en resguardos indígenas.

El primer conquistador en llegar al territorio fue Sebastián de Belarcázar, en los siguientes textos puede leer el proceso de conquista de la región:

Belalcázar descubre a Popayán y funda las villas de Cali y Timaná, y prosigue en su descubrimiento En este capítulo del libro: Historia general de las conquistas del Nuevo Reino de Granada, Lucas Fernández de Piedrahita describe como fue la conquista, por parte de Sebastián de Belarcázar, de Popayán y Cali, y los conflictos con Lorenzo de Aldana.

Primera protesta: Popayán Este documento que se presenta en el libro: Lecturas de Historia Colonial II. Las leyes nuevas y su promulgación en la Nueva Granada (1542-1550), es un acta de la sesión celebrada por el cabildo de Popayán para suplicar sobre las nuevas leyes y ordenanzas recibidas, 16 de agosto de 1544.

Compendio histórico del descubrimiento y colonización de la Nueva Granada Gobierno de Lorenzo de Aldana en el sur. Vuelve al sur y funda la ciudad de Cartago, en la provincia de Quimbaya. Llega Andagoya de España á Cali por el Dagua, y es recibido como Gobernador. Sale de nuevo Robledo de Anserma al norte y descubre el valle de Aburrá, hoy Medellín. Atraviesa el Cauca, y en la provincia de Hebejico funda en 1541 la ciudad de Antioquia.

En 1540 se crea la provincia de Popayán, la cual incluía a Nariño, Belalcázar fue nombrado gobernador vitalicio de esta provincia, en 1541 los dominios fueron ampliados a la mayor parte del territorio colombiano (excepto el norte y nororiente). Durante la primera mitad del siglo XIX Popayán continuó siendo un importante centro político y comercial.

En 1919 la provincia hizo parte del departamento de Cundinamarca, en 1821 convertido en departamento del Cauca, entre 1831 y 1857 nuevamente fue la provincia de Popayán. En 1857 adquirió el rango de estado federal del Cauca, con poder sobre Pasto, Cauca, Chocó, Buenaventura y Caquetá. En 1886 fue elevado a departamento y se ratificó en 1910, los territorios anexos fueron segregados a principios del siglo XX.

Más sobre la historia del Cauca en:

Viajes por Colombia 1823 y 1824, capítulo XVII En este capítulo del libro Viajes por Colombia 1823 y 1824,Charles Stuart Cochrane describe las impresiones de su viaje por el departamento del Cauca en la segunda década del siglo XIX.

Estructura de la producción de oro en las minas de la Real Corona: Chisquío (Cauca) en el siglo XVII Artículo de Guido Barona B. sobre la formación de los enclaves mineros en el Cauca, sus aspectos sociales y económicos. Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura. No.11, 1983.

Haciendas y estructura agraria en el Valle del Cauca, 1810-1850 Artículo de José Escorcia donde estudia la hacienda como una estructura agraria heredada de la colonia. Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura. No.10, 1982.

Documentos para la historia social de Popayán en el siglo XVIII Artículo de Peter Marzahl donde se describen los aspectos de la vida social y económica de este centro regional de la América española. Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura. No. 5, 1970.

C.H. Simmonds y los comienzos de la navegación a vapor en el alto Cauca Texto de Germán Patiño sobre el desarrollo de la navegación a vapor el alto Cauca y sus incidencias en la conformación territorial.

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Consulte AQUÍ esta publicación de un discurso pronunciado por el doctor Baldomero Sanín Cano, en el Paraninfo de la Universidad del Cauca, el día 27 de diciembre de 1940. A continuación reproduzco el texto de María Isabel Vargas Arango, publicado en la biblioteca virtual del Banco de la República, tomado de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, en el capítulo de Biografías.

Fuente: Banco de la República

Intelectual, educador, ensayista y crítico antioqueño (Rionegro, junio 27 de 1861 – Bogotá, mayo 12 de 1957). Hijo de Baldomero Sanín Vera, Sanín Cano estudió pedagogía y se graduó como maestro de escuela en 1880. Dirigió la escuela de Titiribí, y fue trasladado posteriormente a Medellín, donde dictó un curso de pedagogía en la Escuela Normal de Señoritas. Por su cuenta estudió idiomas, ciencias naturales, matemáticas y gramática. En 1885 viajó a Bogotá, donde entró a trabajar como organizador del catálogo de la biblioteca de Rafael María Merchán, quien era director del periódico La Luz, donde aparecieron sus primeros artículos de prensa sobre literatura y asuntos de relaciones exteriores. Luego pasó a escribir sobre teatro y crítica literaria en el diario La Nación. Conoció a José Asunción Silva en la casa de Antonio José Restrepo, y trabó con el poeta una excelente amistad, llena de admiración hacia su obra. También fue contemporáneo de Julio Flórez, Carlos Arturo Torres y Guillermo Valencia, de quien se dice que recibió una notable influencia de don Baldomero. Sanín Cano fue uno de los introductores del concepto del modernismo en Colombia: Este movimiento tuvo como rasgo histórico el haber carecido en un todo de carácter de reacción […] Los poetas iniciadores del modernismo, sin estar ellos fatigados de la vida, ni menos del arte, dan idea en sus propósitos y realizaciones de que el mundo a que ellos pertenecían estaba un tanto cansado de los poetas o de la poesía […] Una transformación era necesaria. En lo exterior de las formas el cambio se hizo visible rápidamente: consistía en introducir en la poesía los modos corrientes del decir, las expresiones y fórmulas usuales en la conversación ordinaria,>, decía. En 1905 Sanín Cano formó parte de la Asamblea Nacional, en calidad de suplente del general Rafael Uribe Uribe, y trabajó en la Subsecretaría de Hacienda, durante el gobierno de Rafael Reyes. En 1909 viajó a Londres, enviado por el gobierno de Reyes; durante su estadía, Reyes fue derrocado y Sanín Cano no tuvo cómo regresar de Europa. En Londres volvió a dar clases, hizo traducciones y asistió diariamente a la biblioteca. Según sus palabras: Lo que sé lo aprendí en esos años. Volvió al periodismo escribiendo para la revista Hispania, de Santiago Pérez Triana, y después para La Nación de Buenos Aires. En 1925 publicó su libro de ensayos La civilización manual; en 1927 regresó a Colombia, donde permaneció hasta 1931. Vivió en España hasta 1933, año en que fue nombrado ministro plenipotenciario de Colombia en Argentina. En 1941, ya de nuevo en Colombia, se desempeñó como rector de la Universidad de Popayán y sus escritos aparecieron con frecuencia en el diario El Tiempo de Bogotá. Sanín Cano murió en 1957, a los 96 años de edad. De él dijo Hernando Téllez: De los hombres del siglo XIX que he conocido, ninguno como Sanín Cano me ha dado una sensación más clara y directa de lo que fue, de lo que representó ese siglo como expresión liberal, generosa y abierta, del pensamiento de la cultura, de la sensibilidad artística […] Ciertamente a mí me parece, que nada tienen ya que enseñarle los libros y los hombres a quien, como Sanín Cano, ha leído todos los libros y ha conocido todos los hombres […] Pero a pesar de ello, su capacidad de análisis y su posición ante la vida y el arte, lo Llevan a interesarse en el eterno espectáculo de la criatura humana empeñada ahora, como hace miles de siglos, en hallar una consonancia perfecta entre el mundo de sus sueños y la inequitativa realidad cotidiana […] En un ámbito intelectual como el nuestro, Sanín Cano parece y es una figura excepcional […] Los libros, los ensayos de Sanín Cano responden a una sensibilidad y a un criterio universales de las cosas y de los hechos y están iluminados por la gracia esbelta y severa, al mismo tiempo, de una larga, sabia y fructuosa experiencia intelectual. Entre su obra se destacan los libros La civilización manual y otros ensayos (1925), Indagaciones e imágenes (1926), Crítica y arte (1932), Divagaciones filosóficas y otros apólogos literarios (1934), Ensayos (1942), Letras colombianas (1944), De mi vida y otras vidas (1949), El humanismo y el progreso del hombre (1955) y Pesadumbre de la belleza (1957) [Ver tomo 4, Literatura, pp. 166168 y tomo 5, Cultura, pp. 153-154, 171172].

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Fuente: Biblioteca Luis Ángel Arango

Por Alonso Valencia Llano
Publicado en: Boletín Cultural y Bibliográfico Nº 17 

El estudio de las compañías que controlaron el comercio durante el auge agroexportador de los años 60 y 70 del siglo pasado se ha convertido en una de las necesidades más apremiantes en el conocimiento de la historia económica del Cauca.

En los documentos de la época se encuentra una razón social que se repite en diferentes formas: Ernesto Cerruti, Ernesto Cerruti & Cía. y E. Cerruti & Cía. Evidentemente, se trataba de varias sociedades que giraban en torno a un mismo personaje —el cónsul italiano en el Cauca, don Ernesto Cerruti— y a las cuales, curiosamente, estaban asociados algunos de los más prominentes miembros del sector más radical del mosquerismo: los generales Tomás Cipriano de Mosquera, Jeremías Cárdenas, Tomás Rengifo, Ezequiel Hurtado y Lope Landaeta.

El cónsul parecía realmente fascinante: un inmigrante italiano que llegó a ser, sin lugar a duda alguna, el hombre más rico del Cauca; que en determinado momento se convirtió en el más importante poder electoral en Cali; que fue acusado de haber exigido, y logrado, la expulsión del obispo de Popayán, de haber comprado las tropas que iniciaron la guerra del 85 en el Cauca, y que, como silo anterior fuera poco, llevó a que el Cauca fuera atacado militarmente por una potencia europea, suscitando uno de los conflictos diplomáticos más escandalosos en la historia de Colombia.

Un caso como éste ofrece la posibilidad de seguir la actividad de un empresario cuyas empresas, si bien conocieron el éxito, también estuvieron sometidas a los avatares que producía el inestable clima político que caracterizó al estado caucano durante los gobiernos mosqueristas y de los inicios de la Regeneración. Por otra parte, ofrece la posibilidad de estudiar la mentalidad empresarial extranjera y la forma en que los inmigrantes se relacionaron con los sectores dominantes caucanos.

El presente trabajo pretende, entonces, estudiar el caso Cerruti, para lo cual se tratará de mostrar tanto sus actividades empresariales como políticas. Se basa en memorias y documentos oficiales acerca de la llamada “Cuestión Cerruti” publicadas tanto en ediciones especiales del ministerio de Relaciones Exteriores como en periódicos en contra del italiano y unos breves esbozos biográficos escritos por personas que lo conocieron. Estas fuentes se complementaron con material que reposa en el Archivo Histórico Municipal de Cali, en las notarías 1a. y 2a. de esta ciudad, en el Fondo Notarial del Archivo Central del Cauca y en la notaría 1a. de Palmira. También se utilizaron algunos periódicos de publicación regional. Hasta el momento ha sido imposible conseguir documentación personal de Cerruti o sus socios, lo mismo que de sus empresas.

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Foto: Andrés Vivas, 2011

Por: Felipe García Quintero

Esta investigación es un caso de crítica cultural, desarrollado bajo los parámetros académicos de la interdisciplinariedad de las ciencias sociales (historia social y política, crítica literaria y de arte, antropología urbana, semiótica y comunicación), donde se observa cómo opera la estrategia que vincula la estética de la literatura y de la pintura, con el poder y la ideología de una clase dominante, en la sociedad tradicional de la ciudad colonial de Popayán, Colombia, durante la primera mitad del siglo XX; a fin de simbolizar su cosmos imaginario en representaciones artísticas —dos poemas y un óleo— dotadas de una legitimidad social inexpugnable a la hora de cuestionar su significado, que las ha convertido en la imagen de su identidad cultural.

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