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Archive for the ‘Patrimonio’ Category

Fotografía: Andrés J. Vivas Segura

Septiembre 20 de 2004
Autor: Mario Perafán Fajardo

Recuento de la dinámica de la Catedral de Popayán a partir del siglo XVI y algunas consideraciones históricas sobre una de las más importantes joyas coloniales

1538 – 1540 : Construcción de la primera Iglesia Mayor de paja, con retablo para la imagen de la Inmaculada.

1546: Erección de la Diócesis de Popayán con el Obispo Juan del Valle.

1 de mayo de 1551: Fundación de la Capellanía por poder otorgado a su hijo el Capitán FRANCISCO DE BELALCÁZAR, al protocolizar el testamente en Cartagena donde murió el fundador de Popayán Don Sebastián de Belalcázar, nombrándolo su primer mayordomo.

1 de diciembre de 1558: Segunda Iglesia Catedral de bahareque y paja.

Hacia 1590 se cambió la denominación de “Capellanía” a “Cofradía de Nuestra Señora de la Limpia Concepción”.

17 de diciembre de 1594: Primera Iglesia Catedral de teja y ladrillo.

1599: Imposición a la imagen de la Inmaculada de la Catedral de Popayán de la corona de oro y esmeraldas donada por la ciudadanía de Popayán, siendo Mayordomo de la Cofradía Don Gonzalo de Fonseca.

1609: Se terminó de construir la primera Catedral, siendo Mayordomo Don Simón Vásquez.

1653: Nombramiento como Mayordomo a Don Juan Nicolás del Corro.

11 de mayo de 1684: Sepultado el Obispo Cristóbal Bernardo de Quiróz (constructor de la Torre del Reloj) al pie del altar a la Virgen de la Inmaculada.

1690: Nombramiento como Mayordomo a Don José Román Maldonado de Montes de Oca.

1724: Nombramiento como Mayordomo a Don Agustín de Alarcón y Senteno.

Enero de 1736: Fray Diego Fermín de Vergara nombró a Don Cristóbal Enrique Mañosca quien ejerció la Mayordomía por espacio de 27 años hasta el 20 de abril de 1763 cuando se retiró por enfermedad.

20 de abril de 1763: El Obispo Don Gerónimo Antonio de Obregón y MENA nombró como Mayordomos de la Cofradía al Dr. Manuel Ventura Hurtado (Presbítero) y a Don Lorenzo de Mosquera (quien poco después se retiró) y les entregó las alhajas (entre ellas la corona de oro y esmeraldas) bajo inventario.

19 de abril de 1807: Falleció el Presbítero Dr. Manuel Ventura Hurtado y fue sepultado según su última voluntad en la Iglesia de Santo Domingo.

1 de Septiembre de 1807: Lo sucedió en el cargo de Mayordomo de la Cofradía su sobrino Don Nicolás Hurtado por nombramiento que le hizo el Obispo Velarde y Bustamante.

Don Nicolás Hurtado casado con Doña Vicenta Mosquera tuvo una hija (Liboria Hurtado) quien casó con el Dr. Tomás Olano y el hijo de ellos, Tomás Olano, fue padre de Manuel José Olano, inciándose allí la llamada “Cofradía de la familia”.

Al fallecimiento de Don Nicolás Hurtado, el Obispo Pedro Antonio Torres designó como sucesor a Don Vicente Hurtado Mosquera (único hijo varón de Don Nicolás) quien en 1858 renunció a la Cofradía para radicarse en París y el mismo Obispo lo reemplazó en 1860 por Don Antonio Olano y Olave esposo de Doña Liboria Hurtado (la otra hija de Don Nicolás).

En 1867: Don Antonio Olano y su familia se trasladaron a Quito dejando los bienes de la Cofradía bajo la vigilancia del Dr. Joaquín Valencia (apoderado judicial de la familia Olano Hurtado) y allá murió Don Antonio el 27 de diciembre de 1883.

El Obispo Don Carlos Bermúdez (quien antes fue perseguido y desterrado el 7 de febrero de 1877 y sobre el cual existe una leyenda sobre la Cruz de Belén) nombró en 1884 a petición suya como Síndico-Patrono de la Cofradía de la Inmaculada a Don Tomas Olano y Hurtado hijo de Don Antonio Olano y Olave el cual hizo constar en su testamento protocolizado en la notaría segunda de Cali el 9 de septiembre de 1886 que los bienes de su sucesión fueron declarados en quiebra y no se menciona para nada la corona de oro y esmeraldas por pertenecer a la Cofradía.

Desde la época de Don Manuel Ventura Hurtado se acostumbraba además el día de la Inmaculada sacar en procesión esta imagen con todas sus joyas (inclusive la corona) el día de Corpus Cristo, acompañada de las andas de los Santos Doctores, Apóstoles y Evangelistas. Esta ceremonia tuvo mucho esplendor durante el período de Don Tomás Olano y Hurtado quien además costeaba el arreglo de uno de los altares.

El 27 de octubre de 1877 se decretó nueva erección de la Cofradía de la Inmaculada con estatutos en virtud del mandato expedido por el Pbro Don Gregorio Sandoval y en los cuales se imponía además de las prácticas espirituales de los cofrades el pago de 8 reales a la entrada y una cuota anual de 4 reales en diciembre para atender los gastos de las fiestas.

Desde la guerra civil se guardó, por seguridad, la corona en casa de los Olano donde la conservaban en una urna.

Don Tomás Olano y Hurtado inició gestiones para obtener la licencia canóniga para la enajenación de la corona y en abril de 1907 elevó un memorial a la Santa Sede dirigida a la Sagrada Congregación del Concilio por mediación del Obispo de Popayán Don Manuel José de Caicedo, para con ello, construir un Asilo para Ancianos.

El 3 de enero de 1912 dirigió una carta a Monseñor Francisco Ragonesi, delegado Apostólico de Su Santidad y el le contestó que el Arzobispo de Popayán debería dirigirse a la Congregación Romana.

Don Tomás Olano se dirigió al Papa Pio X en carta de 20 de abril de 1914 la cual fue contestada por el Cardenal Marry del Val calificándola de “Cofradía Local” y no “Cofradía de Familia” como lo insinuaba Don Tomás en su carta. Dicha contestación está fechada en Roma el 17 de junio de 1914 autorizándolo y dejando pendiente juicio del Arzobispo de Popayán Manuel Antonio Arboleda las modalidades y condiciones tanto de la enajenación como de la nueva institución (el asilo de ancianos).

En la Nueva Granada por efecto del Decreto de la “desamortización de los bienes eclesiásticos” expedido en 1860 (con base en el Decreto “Quaecumque” del Papa Clemento VII fechado el 7 de diciembre de 1604) dejó a las Cofradías inactivas porque perdieron su fuero jurídico para administrar esos bienes y sus Mayordomos vinieron a quedar reducidos a simples Síndicos-Patronos.

A tal efecto fue Don Vicente Hurtado Mosquera el último Mayordomo de la Cofradía, siendo el primer Síndico-Patrono de la misma el Dr. Antonio Olano y Olave. Por esta razón por ser simple Síndico-Patrono no podía su hijo y sucesor Don Tomás Olano gestionar de por sí cualquier operación comercial de bienes eclesiásticos, de ahí que Monseñor Ragonessi a quien la Santa Sede le encomendó el caso, juzgó que quien tenía que dirigirse a la Congregación Romana para obtener la licencia de venta de la Corona de Oro y Esmeraldas era el Ilustrísimo Obispo Arboleda por ser el representante legal de la Arquidiócesis de Popayán.

Finalmente la Santa Sede autorizó la venta de la Corona para que se invirtiera ese dinero en la fundación de un asilo para ancianos (lo cual nunca ocurrió).

Don Tomás Olano en su testamento de 15 de noviembre de 1916 se declaró impedido para continuar con esa sindicatura y solicitó al Obispo Arboleda que nombrara a su hijo Don Manuel José Olano como Síndico-Patrono.

En 1935 permanecián los bienes de la Cofradía de la Inmaculada en poder de Manuel José Olano y la Arquidiócesis de Popayán por intermedio de Monseñor Maximiliano Crespo, al enterarse que se estaba gestionando la venta de la corona, designó a los doctores Jorge Ulloa López y Gustavo Maya Rebolledo como abogados y les dio poder para demandar en juicio ordinario al Sr.Olano para que restituyese a la Iglesia Catedral tales bienes eclesiásticos inclusive la corona de oro y esmeraldas y se condenara pago de perjuicios y costas del juicio, como efectivamente lo hizo el juez 3º del Circuito Dr. Alfonso Valencia Correa el 29 de marzo de 1935. A su turno Manuel José Olano por intermedio de su apoderado Dr. Jesús María Casas se opuso a ello alegando derecho de propiedad por considerar a la corona como “patrimonio de familia”.

Por Decreto 927 del 4 de mayo de 1936 Monseñor Crespo removió al Dr. Manuel José Olano del cargo de Síndico-Patrono de la Cofradía de la Inmaculada por “negarse a rendir cuentas al ordinario y entregar a este los bienes que ha guardado en calidad de depósito y por estar gestionando la venta de la corona.”

Pero Don Manuel José Olano, siguiendo las instrucciones de su padre, sostuvo durante varios años negociaciones con gran cantidad de posibles compradores para la venta de la corona y para tal efecto a finales de 1928 viajó de Chicago (E.E.U.U.) a Popayán el negociante de gemas Warren J Pipper, pero el colapso de Wall Street en 1929 puso fin a las negociaciones por un tiempo. Este joyero había oído hablar de la corona en la exposición de Panamá-Pacífico en San Francisco, California y tomó la determinación de adquirirla.

Entonces el primer comprador de la corona fue Guillermo Rodríguez Fonnegra quien pagó US$85,000 a Manuel José Olano. Pero más tarde Rodríguez sirvió de intermediario para venderla a Pipper en 1933.

La corona había sido llevada a Nueva York por el Dr. Luis Carlos Iragorri, un amigo de la familia Olano, quien se embarcó en Buenaventura a bordo del buque de la Green – Lane “Santa Lucía” escondida en una caja de cubiletes y luego guardada en la caja fuerte del barco cuando el capitán del mismo se enteró del valor de la joya. En Nueva York fue depositada en las bóvedas del Hannover Trust Company.

El 6 de julio de 1936 se firmó en la ciudad de Nueva York un convenio de compraventa de la corona de oro y esmeraldas entre los vendedores (intermediarios) señores Oscar herman & Brothers Inc, sociedad domiciliada en aquella ciudad y el comprador señor Warrem J. Pipper de Chicago, Illinois, por el precio total de ciento veinticinco mil dolares. Esta corona, según el texto en inglés del documento de compraventa al hacer la versión al españo, la describe así: “…una corona de oro adornada con esmeraldas consistente en dos secciones: diadema que contiene ciento noventa y seis (196) esmeraldas; corona que contiene sesenta y siete (67) esmeraldas y rematada por una banda circular que contiene doce (12) esmeraldas pequeñas y una cruz que contiene diez y siete (17) esmeraldas periformes (gota de aceite), llamadas familiarmente aguacates, suspendidas en el interior de la corona. (en la base de la diadema hay una esmeralda rota, una porción de la cual hace falta)”.

El propio Don Tomás Olano y Hurtado en carta dirigida al Papa Pio X la describió así: “Esta preciosa corona de forma imperial, de oro fino repujado, trabajo artístico y muy antiguo, pesa en bruto dos mil doscientos cincuenta gramos (2250) y está tachonada de doscientos setenta y nueve (279) esmeraldas de puras aguas y lindo color, grandes algunas y medianas y pequeñas las otras. En la parte interior tiene colgantes diez y siete esmeraldas en forma de pera (17). Esta bellísima y valiosa corona solamente se le ha puesto a la efigie de la Virgen para su fiesta anual.”

La noticia de la venta de la corona causó revuelo en Popayán. La Iglesia instituyó cargos contra la familia Olano, sosteniendo que ellos solos no tenían autoridad para negociar la venta. El caso se prolongó en las cortes cuando fue finalmente decidido a favor de la Iglesia cuando el 20 de marzo de 1937 el Juez 3º del Circuito profirió sentencia por haberse demostrado plenamente que la “posesión material casi centenaria” por parte de la familia Olano solo “había sido una mera tenencia y que todo el dominio de la misma Inglesia estaba reconocido en los últimos treinta años por parte de los antepasados del Señor Olano”. En la misma providencia se condenó a Manuel José Olano a restituir a la Catedral esa corona y todos los elementos pertenecientes al culto de la Inmaculada Concepción. No hubo lugar a condenación por daños y perjuicios ni por costas del juicio.”

Cabe destacar aquí que esta sentencia fue ratificada por el Presidente, en esa época, del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Popayán, Dr. José Rafael Cabanillas Rodríguez, (a quien a semejanza de Cristo cuando preguntaron: “…a quién debéis pagar tributo, a Dios o al César?) a él lo pusieron a juzgar si la corona pertenecía: “…a Dios, a la Virgen, a la Iglesia o a la familia Olano”. El jurista, políglota, filósofo y exseminarista, Dr. Cabanillas en su profunda sabiduría respondió: “…ni Dios ni la Virgen son personas jurídicas a quienes les sean dados poseer bienes terrenales”. Esta respuesta fue malinterpretada por Monseñor Maximiliano Crespo, Arzobispo de Popayán por lo cual le impusieron una sanción eclesiástica por apóstata al negar la existencia de Dios”, a todas luces injusta que lo llevó a abandonar la ciudad de Popayán y radicarse en Bogotá donde fue recibido con todos los honores por todas las universidades de allí y de Tunja y hasta le concedieron el grado “Honoris Causa”, honor que no le concedió la Universidad del Cauca y nunca lo hará pues falleció en Bogotá a las noventa años el 18 de octubre de 1995.

Pero siguiendo con el juicio de la corona, el 21 de abril de 1938 los Dres Jorge Ulloa López como apoderado de la Arquidiócesis de Popayán y Tomás Olano Angulo por parte de Manuel José Olano solicitaron al H. Tribunal desistir del recurso de apelación y levantar el embargo y secuestro preventivo de los bienes eclesiásticos para ser entregados a la Arquidiócesis de Popayán como así se hizo.

Mas la corona de oro y esmeraldas no regresó de Nueva Cork y el Dr Jorge Ulloa López, apoderado de la Arquidiócesis, narra que recibió como producto de la venta US$72,500 que deducidas las sumas pagadas a Don Manuel José Olano (US$36,000) en virtud de una “generosa transacción” y por otros giros que hizo el Arzobispo Crespo quedó un saldo líquido de US$ 46,774.75, que esta cantidad unida a los US$2,857 que le correspondieron de honorarios, la invirtió por su cuenta en bonos de deuda externa de la Nación, Banco Agrícola Hipotecario y Departamento del Valle, cuando estos títulos se cotizaban a los precios más bajos en la bolsa de Nueva Cork y que gracias a esta inversión pudo entregar a la Arquidiócesis de Popayán en 1942 US$123,141,25, que al cambio de $174.50 le representó la suma de $214´881.48 moneda colombiana, esto sin contar con otros giros que le hizo con anticipación para atender algunos gastos como los del nuevo palacio arzobispal.

En la Feria Mundial Internacional llevada a cabo en Nueva Cork en el año de 1939 la corona de oro y esmeraldas de la Virgen de la Inmaculada de la Catedral de Popayán se exhibió como “La Corona de los Andes” por cuenta de la casa de subastas Christies con un catálogo en el que narran historias fantásticas sobre su origen para hacerla más interesante a los turistas tales como que fue tallada de un solo bloque de oro puro y pesaba 100 libras, que fue robada por unos piratas ingleses en 1650 y rescatada en alta mar después de una sangrienta batalla, que una de las esmeraldas perteneció al Cacique Inca Atahualpa y le fue arrebatada por Pizarro cuando conquistó el Perú, que el Zar ruso Nicolás II estuvo interesado en comprarla pocos meses antes que los bolcheviques lo ejecutaran en octubre de 1917. Todos estos argumentos como para una película de Holliwood pero nada reales.

La corona de oro y esmeraldas de la Virgen de la Inmaculada Concepción de Popayán, Colombia, ha estado exhibida en diferentes lugares del mundo tales como París, Londres, Roma, Tokio y en el famoso “museo Topkapi” de El Cairo.

La casa de subastas Christies fijo la fecha de 20 de noviembre de 1995 para rematarla al mejor postor, fijando un topo de tres a cinco millones de dólares. El gobierno colombiano por intermedio del embajador en Nueva York y de la señora del Presidente de la República Jackie de Samper se mostró interesado en subastarla, para devolverla a Popayán como patrimonio histórico, por lo cual se concedía la primera opción, pero los últimos acontecimientos político-administrativos lo hicieron desistir.

Al momento de escribir esta crónica se desconoce quien la remató, pero parece que no lo hicieron.

COMENTARIOS DE DON ALBERTO VALENCIA CORREA

Los documentos auténticos que hemos transcrito en este estudio histórico dejan comprobados los siguientes hechos:

1) Que la Cofradía de la Inmaculada Concepción de la Catedral de Popayán tuvo su origen en 1551.
2) Que cuando el Presbítero Manuel Ventura Hurtado se posesionó del cargo de Mayordomo el 20 de abril de 1763 recibió de su antecesor todos los bienes muebles pertenecientes a esa Cofradía, entre ellos alhajas preciosas de mucho valor como la corona de oro y esmeraldas.
3) Que esta congregación piadosa contó con suficientes rentas para atender a su subsistencia porque logró acumular valiosas donaciones hasta la mayordomía del Dr. Hurtado.
4) Que por ninguna parte en los documentos aludidos se habla de “Cofradía de Familia” sino de “Cofradía de la Limpia Concepción de Nuestra Señora en el Misterio de la Purificación” (desde la proclamación del “dogma de fé” llámase “Inmaculada Concepción”.

Se observa en la carta de Don Tomás Olano y Hurtado para el Excelentísimo Señor Ragonessi no le dice que hubiera sido el Presbítero Manuel Ventura Hurtado la persona que mandó a fabricar la corona, de donde se infiere que no existía la tal “tradición de familia” acerca de la procedencia de la joya en su antepasado.

En lo tocante a sus antepasados, Don Tomás trató de testimoniar ante el Soberano Pontífice todo el celo y cuidado que aquellos le tuvieron a la joya por el tiempo que les correspondió ejercer las funciones de simples tenedores. Y no por el hecho de que a partir de 1763 los cargos de Mayordomos y Síndicos de la Cofradía de la Inmaculada recayeron en los miembros de una misma familia, sea ello razón para computarse esa Cofradía como “de familia”, desde luego los Cofrades fueron tantos cuantos fieles devotos tuvo la Santísima Virgen en esa advocación en toda la comarca de Popayán. Por eso S.S. Pio X al referirse por mediación del eminentísimo Cardenal Ferry de Val a la solicitud de Don Tomás Olano y Hurtado hace alusión a “Cofradía Local” para dar a entender con este término la congregación de muchos fieles de esta ciudad.

RECOPILACIÓN HISTÓRICA POR MARIO PERAFÁN FAJARDO “PERANCHICO”, Popayán, 25 de noviembre de 1995.

Lea el artículo en su publicación original

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Foto: Andrés Vivas, 2011

Por: Felipe García Quintero

Esta investigación es un caso de crítica cultural, desarrollado bajo los parámetros académicos de la interdisciplinariedad de las ciencias sociales (historia social y política, crítica literaria y de arte, antropología urbana, semiótica y comunicación), donde se observa cómo opera la estrategia que vincula la estética de la literatura y de la pintura, con el poder y la ideología de una clase dominante, en la sociedad tradicional de la ciudad colonial de Popayán, Colombia, durante la primera mitad del siglo XX; a fin de simbolizar su cosmos imaginario en representaciones artísticas —dos poemas y un óleo— dotadas de una legitimidad social inexpugnable a la hora de cuestionar su significado, que las ha convertido en la imagen de su identidad cultural.

Descargue el documento AQUÍ

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Muchos sabemos que las procesiones forman parte del listado de la Unesco desde 2009 entre las manifestaciones de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Le invito a visitar este interesante portal en que aparece una brevísima descripción del ritual y su importancia para la cultura humana, una selección de fotografías, así como el video oficial preparado por la Junta Permanente pro Semana Santa. Adicionalmente encontrará el expediente de candidatura en inglés y francés, y una copia de las cartas de consentimiento de las instituciones payanesas que respaldaron la propuesta de proclamación de Popayán en esta categoría de la Unesco. Entre las cartas disponibles están las siguientes instituciones:

Colegio Mayor del Cauca
Academia de Historia del CaucaComfacauca
Club de Leones de Popayán Monarca
Universidad del CaucaUniversidad Cooperativa de Colombia
Club Rotario Popayán
Gobernación del Cauca
Concejo Municipal de Popayán
Alcaldía Municipal de Popayán Cámara de Comercio del Cauca
Fundación de Colonias para el Desarrollo

En esta misma página es posible consultar más información sobre lo que significa el patrimonio cultural inmaterial, así como conocer sobre otras expresiones que en el mundo han sido declaradas como tal. En Colombia contamos, además, con las Músicas de marimba y cantos tradicionales del Pacífico Sur de Colombia, con el El sistema normativo de los wayuus, aplicado por el pütchipü’üi (“palabrero”) (declaradas en 2010), El Carnaval de Negros y Blancos (2009), El carnaval de Barranquilla, y El espacio cultural de Palenque de San Basilio (2008).

Contemple el video promocional:

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Si bien no tengo todas las herramientas de juicio para comprender totalmente la nostalgia del articulista, exalto el sentimiento que le mueve a increpar al sector de Chapinero en Bogotá respecto de su propio patrimonio. Lea este artículo en El Tiempo.

Multimedia de un ‘chapineruno’ a un barrio con mucha historia.

De las 26 salas de cine que tuvo el barrio, no queda una sola que proyecte películas. ¿Qué pasó? Respuestas de un ‘chapineruno’ y debut de un espacio de crónicas urbanas en multimedia.

Querido Chapinero: No te vayas, por favor. Hay demasiado en juego.

Y no lo digo porque muchos como yo -hablo de los ya entrados en los 40-, dejamos en tus esquinas la dulce infancia; dulce, literalmente, rebozada de marquesas en Petrona, helados de Robin Hood, ‘negros’ con kumis del Cyrano, obleas de San José, churros de la Castreña, milhojas de San Fermín, manzanas acarameladas de los carritos ambulantes. Dulce, sí.

Tampoco lo menciono por haber empeñado buena parte de la juventud en tus bares ‘noventeros’, todos tan ‘alternativos’, con esos nombres tan garbosos: Transilvania, Bol & bar, Te Veo Grave, La Flor Histeria, Ácido bar, Membrana. No. Lejos de eso.

En realidad te hago este reclamo, mitad ruego, mitad reprimenda, en nombre de los ‘chapinerunos’ de todas las épocas que en el secreto fondo supimos que tú, y sólo tú, definiste el espíritu de la Bogotá del siglo XX, por cuenta de que en tu seno, a lo largo de tantos años, se desarrolló la más bella pasión del entretenimiento: el cine.

Por eso te suplico que no partas. Porque fuiste el distrito de las grandes imágenes, del encuentro para el ‘pantallazo’. Ir a cine fue tu plan favorito. ¿No era así?

Un villorio vanguardista

También te increpo para que resistas, un poco más, por otros motivos. Porque, siendo apenas un Villorrio (así te decían en el siglo XIX), decidiste acoger esa increíble iglesia medio gótica, medio morisca, de Nuestra Señora de Lourdes, inaugurada por allá en 1875. Y eso es mucho.

O porque en 1884 tuviste el honor de ser el destino de la primera línea del tranvía de mulas de la ciudad y del país; así como de haber sido, ¡por favor!, el primer punto en Colombia con servicio telefónico: en una oficina de los hermanos González Benito que conectó con otro punto en el centro de Bogotá.

O porque en 1910, según reposa en el Archivo de Bogotá, fuiste la ruta principal del tranvía eléctrico, cuyo paradero final estaba en la Calle 67 con Carrera 13. ¿Recuerdas que el Bobo del Tranvía, ese atleta autista a quien nadie le supo el nombre, corría por tus calles detrás del coche?

O porque en los años 20, las familias del centro decidieron buscar un poco más de espacio y sus hijos -tus hijos- se convirtieron sin proponérselo en los primeros en adoptar un título que más adelante definiría a un prototipo genial: el ‘chapineruno’.

O porque en los 40, estos ya consagrados ‘chapinerunos’ forjaron un estilo de vida basado en la amabilidad, la amistad, el café y un sentido del humor chispeante que fue su impronta. Por todo esto, te pido que resistas un poco más.

Porque en tus calles, durante los 50 y 60, se pudo transitar a cualquier hora del día y la noche, luego de visitar tus famosos cafés: el Linares (49 con 13), el Amazonas (59 con 13), el Caldas (57 con 13), el Victoria (60 con 13), el Lourdes (63 con 13).

O porque en un amanecer de sábado, por allá en junio de 1968, un poco de mechudos -Libardo Cuervo, Gustavo Arenas, Héctor Mogollón, Henry Castaño, Luis Valencia, Manuel ‘V’, ‘Potocho’, ‘Alfie’ y el poeta Eduardo Zalamea- se tomó el parque abandonado de la 60 con séptima para llenarlo de música, flores y otras hierbas, y de paso asentar el movimiento hippie que luego se apropió de toda la calle 60 (de la carrera 9 a la 13) y cuya base de operaciones fue el pasaje señalado con la nomenclatura 9-65.

¿Recuerdas los nombres de esos almacenes tuyos, símbolos del flower power criollo: Las madres del revólver, Safari Mental, La canasta de besos, Las Piernas Peludas, Cannabis? “Gracias a nosotros, Bogotá y los bogotanos cambiaron de color hasta el día de hoy”, dice Gustavo Arenas.

Y vino la decadencia

Pero todo se jodió. A principios de los 80, tus calles se llenaron de vendedores ambulantes y raponeros. Tu carrera 13 se convirtió en una feria de baratijas, el tráfico reventó, el alcalde Andrés Pastrana construyó ese esperpento de la Troncal de la Caracas, los buenos cafés cerraron, se llenó de prostíbulos -hay 20 hoy, según la alcaldía de Chapinero- y de pronto hubo una invasión gay, hoy tu sello más elocuente. Por eso ahora te dicen ‘Chapigay’.

Eduardo Arias, director de la revista que lleva tu nombre, Chapinero, lo dice clarito: “Ya no hay nada qué hacer por allá, excepto ir a arreglar el celular cuando se jode”.

Pero vuelvo al celuloide, que es por lo que te escribo. ¿Sabes qué pasó con las 26 salas -las que están enumeradas en un recuadro de esta página-, las mismas que no sólo marcaron tu personalidad sino que, además, atravesaron la vida de todos nosotros, tus vecinos y habitantes?

Lamento informarte que hoy no existe un solo teatro que proyecte filmes. Aquellas salas -algunas enormes-, dijeron adiós a finales del siglo XX y principios de este XXI, porque, como ya sabrás, la fiebre del séptimo arte se trasladó a los centros comerciales. Gilberto Gallego, vicepresidente comercial de Cine Colombia, lo explica así: “La comodidad y seguridad de los centros comerciales acabó con las salas de barrio”.

Con todo, intentaré resumirte qué sucedió con algunas de las salas que marcaron tu piel: de eso se trata este multimedia que presentamos hoy en ELTIEMPO.COM, y donde todo está detallado.

Tu más viejo teatro, el Caldas (en la carrera 13 con 57), que se inauguró en 1917 y fue el gran punto de encuentro en las décadas de los 30, 40 y 50, terminó pasando porno en los 80, para luego cerrar en 1992. Hoy está en ruinas. El ‘chapineruno’ Ricardo Silva Silva, de 82 años de edad, recuerda: “En el Caldas vimos con mi hermano toda la serie de Robin Hood, con Errol Flynn. En 1940 pagábamos cinco centavos para ir a gallinero y, con otros cinco, comprábamos un cucurucho de maní, una melcocha y una ‘macaria’, que era una mogolla deliciosa”.

Billares, papelerías y luces

El Palermo, el que en 1946 inauguró el primer sistema de proyección en 70 milímetros, el que aún ostenta el récord nacional de permanencia de una película en cartelera con La novicia rebelde (18 meses y 3 días sin interrupción, en 1965 y 66), ahora es el Palermo Billar Center.

¿Recuerdas el Aladino, allá en la esquina calle 60 con 13? La sala elegante de los años 50 terminó siendo un stripteseadero y ahora es una sede de la la papelería Panamericana.

El Cinelandia, el de la 13, entre 64 y 65, del que decían que lo rondaban los fantasmas, fue el que más aguantó y cerró en 2008, para transformarse en un almacén de luces, pero ya sin estrellas.

El ‘sesentero’ Libertador de la 63, en el edificio de Seguros Bolívar, ahí en el pasaje peatonal que todavía comunica la carrera 13 con la Avenida Caracas, es hoy un tremendo ‘rumbeadero’: Vinacure.

Al teatro Americano, el más cine de barrio de todos, en la 16 con 49, es al que mejor le fue. Hoy es la sede de la Filarmónica Juvenil.

El Metro Riviera, el de las largas cortinas rojas, ¡si lo vieras!, cada sábado recibe 3.500 pachangueros en lo que se considera la mejor fiesta gay del país. Y el Scala, ahí en la 72 con 15, dijo adiós en 1995 y hoy es un complejo de canchas de fútbol 5.

¿Y el Trevi, ese que se destacó por proyectar un cine menos comercial que el de su competencia, con una clara inclinación por la producción europea? Pues desde 1993 pasó del culto al cine al culto de Dios. Actualmente es la Iglesia Pentecostal Dios es Amor.

Por último, te cuento qué fue del Astor Plaza, en la 67. El coloso de las 1.040 sillas, que hasta hace poco fue sede de Eurocine, proyectó su última cinta en 2003 y se transvistió a sala de eventos. En otras palabras, pasamos de Clint Eatswood y Gene Hackman a Tola y Maruja.

¡Ay, Chapinero querido! Tan poquito queda de ti. Ya no consigo dulces, ni viajo en trolley por la carrera 17, ni me encuentro con mis amigos, ni veo cuadras enteras de estilo inglés, ni mucho menos puedo ir a matiné, vespertina o nocturna. Sólo queda tu rumba gay.

No sé si sea irreversible. Tal vez sea simple nostalgia. De todas maneras, no te vayas, por favor.

Aquellas salas chapinerunas

1. Palermo: Calle 45, entre carreras 13 y 14.

2. Trevi: Carrera 13, entre calles 46 y 47.

3. Americano: Carrera 16, entre calles 49 y 50.

4. Nuria: Calle 50, entre carreras 18 y 19.

5. San Luis: Carrera 15, entre calles 53 y 54.

6. Cataluña: Carrera 7, calle 51, esquina.

7. Escorial: Calle 54A, entre 16 y 17.

8. Lucía: Carrera 13, entre calles 56 y 57.

9. Caldas (Prado): Carrera 13, entre 57 y 58.

10. Santa Fe: Calle 57, entre carreras 17 y 18.

11. Metro Riviera: Carrera 13 con calle 58.

12. Stella (Orión): en la 13, entre calles 60 y 59.

13. Aladino: Carrera 13, calle 60, esquina.

14. San Carlos: Carrera 13, entre calles 61 y 62.

15. Comedia: Calle 62, carrera 10, esquina.

16. El Imperio: Calle 63, entre carreras 10 y 13.

17 y 18. Chapinero I y II: Calle 63, entre carreras 10 y 13.

19. Libertador: Pasaje de la 63, entre 13 y Caracas.

20. Roma: Calle 66, entre carreras 17 y 18.

21. Cinelandia: Carrera 13, entre calles 64 y 65.

22. Royal Plaza: Carrera 13, entre calles 66 y 67.

23. Astor Plaza: Calle 67, entre carrera 13 y 12.

24. Teatro Tirso de Molina: Calle 69, entre carreras 17 y 18.

25. Chile: Calle 71, entre carreras 11 y 9.

26. Scala: Calle 72, entre carreras 13 y 14.

Cuatro ejemplos de lo que fueron y en lo que están convertidos hoy

1. Teatro Astor Plaza: El gigante de las 1.040 sillas proyectó su última cinta en 2003. Hoy, una sala de eventos.

2. Teatro Libertador: La sala del pasaje peatonal de la calle 63, entre 13 y Caracas, ahora es una curiosa discoteca.

3. Teatro Cinelandia: Un gran almacén de luces y lamparas, con una enorme bodega, ocupa el lugar del antiguo teatro.

4. Teatro Palermo: Hasta 1993 funcionó este clásico de la calle 45. Hoy es el ‘Palermo Billar Center’.

¿Qué es y busca ‘El Andén’?

El Andén es un provocativo espacio multimedia de Eltiempo.com que revela amplias miradas sobre la Bogotá de nuestros días. Se trata de una nueva y dinámica plataforma digital de la CEET que, con videos, audiogalerías, animación, infografía, música y textos arriesgados, busca tomarle el pulso a esta urbe palpitante. El Andén: pasos de ciudad grande.

MAURICIO SILVA GUZMÁN
DIRECTOR DE CONTENIDO DE EL ANDÉN

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Gracias 

Hermosas imágenes de la Semana Santa en Popayán en el año de 1958, en que se conmemoró el IV de sus procesiones: la organización de los pasos, la exhibición de las imágenes, los payaneses cargando las pesadas andas por las calles de su ciudad; una tradición que persiste en el siglo XXI.

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Fuente: Universidad del Rosario

El Archivo Histórico de la Universidad del Rosario es un centro de información que apoya y fomenta la investigación en los diferentes programas que ofrece la Universidad, con base en las colecciones bibliográficas que posee y sus fondos documentales.

En el Archivo se conservan los documentos manuscritos originales relacionados con la historia de la Universidad que datan desde antes de su fundación en 1646 y una valiosa colección de 8000 libros de los siglos XVI, XVII, XVIII, además de 12 incunables.

El Archivo Histórico ha diversificado gradualmente sus actividades de servicio a la investigación académica y ha comenzado a desarrollar tareas cada vez más relacionadas con la educación, la cultura, la protección del patrimonio documental y la promoción cultural, adaptando sus servicios a las exigencias de los tiempos actuales.

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Álvaro Pío Valencia (Fuente: El Liberal)

Con una serie de actividades culturales y académicas, los payaneses honrarán la memoria de Álvaro Pío Valencia.

Desde este mes Popayán comenzará a vivir el ‘Año Álvaro Pío Valencia’, organizado por las directivas del Museo Nacional ‘Guillermo Valencia’ y que será noticia en 2011.

Se trata de un homenaje que se le rendirá al primer director de esta entidad que estuvo por más de 50 años, con motivo de conmemorar­se el próximo 4 de agosto el centenario de su natalicio.

Con el apoyo de colegios y organizaciones culturales se realizarán actividades, con entrada libre, entre ellas, exposiciones, actos académicos y presentaciones artísticas.

“Las puertas del museo también estarán abiertas para quienes deseen hacer actividades en su honor. La primera que se piensa desde ya es una exhibición de fotografías para la cual estamos invitando a     todas las personas que posean retratos que ilustren la vida y obra de Pío Valencia, a compartirlos para realizar copias e integrar la exposición”, dice José Fernando Parra, gestor cultural.

El payanés Álvaro Pío Valencia, humanista consumado, fue secretario de la Embajada de Colombia en Brasil, en el Tratado de Paz de Río de Jainero y por medio de elección popular, Alcalde y Concejal de la ciudad en dos ocasiones.

“Organizó además el Museo ‘Guillermo Valencia’, fue quien convirtió la casa en museo y fundó varios barrios de la ciudad. Tiene una ejemplar hoja de vida y es por esto que se decidió declarar 2011 como su año”, revela Parra.

En la Academia, Álvaro Pío legó sus conocimientos durante más de 35 años en diversas cátedras, en el Liceo Universitario, Colegio Mayor y en la Universidad del Cauca; al igual que se desempeñó por corto tiempo en el cargo de rector de la Universidad Santiago de Cali y Autónoma de Occidente.

Su vida estuvo orientada por la filosofía comunista, la cual impartió en cada una de sus actividades, como historiador, abogado y crítico de las políticas internacionales, entre otros.

Para la celebración del ‘Año Álvaro Pío Valencia’ se espera la vinculación de la ciudad, con el fin de apropiar­se de su propia historia.

Fuente: El Liberal

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