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Archive for the ‘Siglo XX’ Category

Fuente: El País

“En 1963, el profesor Schneider, un austriaco que dirigía el conservatorio, llevó los coros de Popayán, Pasto y Cali, y cada uno hizo un concierto de música religiosa, y luego juntos salíamos (porque yo estaba ahí, muy muchachita) en las procesiones.”

Interesante entrevista a Marcela Dupont. Léala completa en el diario El País.

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Gracias Cristian Vanegas

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Gracias 

Este video llega hasta nosotros gracias a los medios de comunicación de la Arquidiócesis de Popayán, que han registrado durante décadas episodios fundamentales para la vida contemporánea de esta ciudad. Aunque la música que acompaña quizás no resulte la más adecuada, este testimonio muestra algunas escenas de la visita de Juan Pablo II a Popayán el 4 de julio de 1986, cuando la ciudad aún presentaba visibles vestigios del terremoto que debió padecer 3 años atrás. Este es un importante documento para la historia eclesiástica moderna de la ciudad blanca.

Algunos quizá logremos recordar aquellos llanos plagados de moras y guayabas en donde se edificó el “templete”, así como la primigenia avenida, que luego se llamaría “Papal”, en honor a la visita del pontífice católico, pues fue engalanada precisamente para recibirle, en la planada de Campamento. En la esquina nororiental de estos llanos quedaba un hermoso y pequeño humedal, que fue parcialmente desecado para construir la urbanización Torres del Río, y su remanente, en el lugar que hoy ocupa el centro comercial Campanario.

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Por: Francesco Tamburini
Universidad de Pisa
Revista de Indias, Vol 60, No 220 (2000)

En febrero de 1885, el Estado federal colombiano del Cauca, durante la guerra civil entre el insurgido partido liberal y el conservador, las propiedades del ciudadano italiano Ernesto Cerruti fueron destruidas y secuestradas con la acusación de cooperación con las fuerzas liberales. Las medidas de las autoridades caucanas y la consiguiente reclamación de Cerruti por la indemnización fueron la causa de los veintiseis años de crisis diplomática entre Colombia e Italia que llevó a la intervención de España y Estados Unidos como mediadores, la publicación de miríadas de documentos oficiales, juicios en los tribunales italianos y envíos de cruceros en los puertos colombianos. Sin suda alguna el «caso Cerruti» fue uno de los casos de derecho internacional privado más complicados con que Italia tuvo que gestear llevando el gobierno italiano también a enfrentarse con el emergente imperialismo norteamericano.

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Por: José R. Gamarra Vergara (2007)

El  Cauca es uno de los departamentos con mayor diversidad, historia y riqueza en Colombia. Desde la fundación de Popayán en 1537,  esta región ha jugado un papel importante para el país. En esta ciudad nacieron o se educaron muchos actores importantes de la historia de Colombia y durante muchos años fue epicentro económico y político del país. En la actualidad esta situación ha cambiado y el departamento se mantiene en una situación de rezago. Los problemas actuales del Cauca son diversos y muy complejos. Paradójicamente, muchas veces esos problemas se originan en de una de sus principales riquezas, su diversidad. En este documento se recogen algunos aspectos de esta problemática, tales como, la concentración de tierras, conflictos ambientales por su uso, pobreza y limitantes a la producción agropecuaria.

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CAMELANEA ESPELUFICIA

Ramón Dolores Perez (1868-1956)

Como el fasgo cendal de la pandurga
remurmucia la pínola plateca,
asi el chungo del gran Perrontoreca
con su garcha cuesquina sapreturga.

Diquilón, el Sinfurcio, flamenurga
con carrucios de ardor en la testeca
y, en limpornia, simplaque y con merleca,
se amancoplan Segrís y Trampalurga.

La chalema, ni encuerde ni arropija;
la redopsia, ni enchufa ni escoriaza;
y enchimplado en sus trepas la escondrija,
con casconcia ventral que encalambrija
dice a la escartibuncia mermelaza:
¡Qué inocentividad tan cuncunija!

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A continuación transcribo algunos párrafos de Daniel A. Vejarano Varona sobre este poeta y poesía payanesas, publicado en el blog de Mario Pachajoa:

Para analizar el origen mas no el significado de este intrincado poema, es preciso revisar sus antecedentes literarios. A principios del siglo XVII, el poeta cordobés Don Luis de Góngora y Argote, admirado maestro de la lírica castellana y autor de las excelsas creaciones, Fábula de Polifemo y Galatea y Las Soledades, introdujo en la poesía española un típico y excéntrico estilo, colmado de neologismos, metáforas y raras inversiones idiomáticas.

Este novedoso género literario fue cultivado por sus discípulos, dando origen al llamado culteranismo o gongorismo; al cual se opuso el célebre escritor Don Francisco de Quevedo y Villegas, quien no obstante, le replicó al “impávido cisne de Córdoba” con el siguiente satírico poema escrito en el mismo estilo:

De Francisco de Quevedo y Villegas:A Góngora Qué captas nocturnal en tus canciones,/ Góngora socio, con crepusculallas,/ si cuando anhelas más garcivo – lallas/ las reptilizas más y subterpones? Microcosmote Dios de enquiridiones / y quieres te investiguen por medallas/ con priscos, estigmas, o con antigua-llas,/ por desitinerar vates Jirones.

Tu forasteridad es tan eximia/ que te ha de tratar el quete rumia,/ pues ructas vicerable cacoquimia; Farmacopilorando como numia/ si esto’maca abundanciadas tan nimia/ metamorfoseando el arcadumia. Posteriormente, en el siglo XIX, surgió’ entre sus seguidores el popular y humorístico poeta, Don Juan Pérez de Zúñiga, nacido en Madrid (España) en 1860 y quien murió en 1938 en la misma ciudad.

De este singular trovador se recuerda su pintoresca “Serenata” que así comienza:  “Ahora que los ladros perran- ahora que los cantos gallan- ahora que albando la toca- las altas suenas campanan y que los rebuznos burran y que los jorjéos pájaran- y que los sílbidos suenan- y que los gruños marranan- y que la aurorada rosa- los extensos doras campa perlando líquidas viertas- cual yo lágrimas derraman- yo, friando de tirito- vengo a suspirar mis lanzos- ventano de tus debajas.

“El culteranismo trascendió a Perú, con Juan de Espinosa y Medrano y luego apareció en Popayán, con Ramón Dolores Pérez, nacido en 1868 y fallecido en 1956. (13 diciembre).

De este raro y paradójico bardo payanés, son los temas: El Fárfaro Engullido, Sistopirrocorrosis Puliginésica, Fabulilla, Un Osculo Perdido; y además se le ha tenido como el autor del soneto, “Camelánea Espeluficia

Fue reconocida su autoría por Carlos Villafañe (Tic Tac), por el erudito escritor Silvio Villegas, por León de Greiff, y en la obra la Poesía en Popayán del inspirado Maestro, José Ignacio Bustamante, figura Ramón D. como el autor del referido soneto. Igualmente, en la película mexicana “Las Interesadas” fue recitado, como de la inspiración del mencionado poeta payanés. Pero  aquí surge una duda. Al preguntársele alguna vez a Ramón Dolores qué significado tenía la citada composición, respondió:  Cuando fue escrita, sólo lo sabíamos Dios y yo.  Ahora a mí se me ha olvidado y sólo Dios lo sabe. Es decir,  que Ramón Dolores, quien lo declamaba a la perfección, no afirmaba categóricamente ser el autor del aludido soneto.

En la obra “Antología de Poetas y Humanistas Españoles”, páginas 867 y 868, aparecen varias producciones de Don Juan Pérez de Zuñiga, tales como Zuñiganzas, Viajes Morrocotudos, Camalascio Zaragatono, Guasa Viva; como también, figura al pie de la letra e idénticamente, la mencionada poesía: “Camelánea Espeluficia”.

Don Juan Pérez de Zuñiga y Don Ramón Dolores Pérez, español y colombiano respectivamente, fueron contemporáneos, con una diferencia de sólo 8 años de edad.  De tal manera que cabría suponer que alguno de los dos pudo ser el autor de Camelánea Espeluficia. No obstante la anterior dubitación, nada resta para continuar admirando el gran ingenio y la pintor esca, gallarda y quijotesca personalidad de Ramón D., a quien el poeta Bustamante llamó “Hombre faústico, poeta y músico, músico y poeta”, y de quien enfatizó el arte con que hacía volar el arco sobre las cuerdas de su clásico violín (que él valoraba como auténtico, Stradivarius) y el torbellino de notas que de él arrancaba; alborotadas, veloces, estridentes, como en fuga sin compás ni armonía, pero con un sonido emocional y cautivante.El recuerdo de este caballero del verso y la cantiga, de la nocturnal bohemia y de la loca y fugaz fantasía, perdurará por muchos años en los anales líricos del Cauca.

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Consulte AQUÍ esta publicación de un discurso pronunciado por el doctor Baldomero Sanín Cano, en el Paraninfo de la Universidad del Cauca, el día 27 de diciembre de 1940. A continuación reproduzco el texto de María Isabel Vargas Arango, publicado en la biblioteca virtual del Banco de la República, tomado de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, en el capítulo de Biografías.

Fuente: Banco de la República

Intelectual, educador, ensayista y crítico antioqueño (Rionegro, junio 27 de 1861 – Bogotá, mayo 12 de 1957). Hijo de Baldomero Sanín Vera, Sanín Cano estudió pedagogía y se graduó como maestro de escuela en 1880. Dirigió la escuela de Titiribí, y fue trasladado posteriormente a Medellín, donde dictó un curso de pedagogía en la Escuela Normal de Señoritas. Por su cuenta estudió idiomas, ciencias naturales, matemáticas y gramática. En 1885 viajó a Bogotá, donde entró a trabajar como organizador del catálogo de la biblioteca de Rafael María Merchán, quien era director del periódico La Luz, donde aparecieron sus primeros artículos de prensa sobre literatura y asuntos de relaciones exteriores. Luego pasó a escribir sobre teatro y crítica literaria en el diario La Nación. Conoció a José Asunción Silva en la casa de Antonio José Restrepo, y trabó con el poeta una excelente amistad, llena de admiración hacia su obra. También fue contemporáneo de Julio Flórez, Carlos Arturo Torres y Guillermo Valencia, de quien se dice que recibió una notable influencia de don Baldomero. Sanín Cano fue uno de los introductores del concepto del modernismo en Colombia: Este movimiento tuvo como rasgo histórico el haber carecido en un todo de carácter de reacción […] Los poetas iniciadores del modernismo, sin estar ellos fatigados de la vida, ni menos del arte, dan idea en sus propósitos y realizaciones de que el mundo a que ellos pertenecían estaba un tanto cansado de los poetas o de la poesía […] Una transformación era necesaria. En lo exterior de las formas el cambio se hizo visible rápidamente: consistía en introducir en la poesía los modos corrientes del decir, las expresiones y fórmulas usuales en la conversación ordinaria,>, decía. En 1905 Sanín Cano formó parte de la Asamblea Nacional, en calidad de suplente del general Rafael Uribe Uribe, y trabajó en la Subsecretaría de Hacienda, durante el gobierno de Rafael Reyes. En 1909 viajó a Londres, enviado por el gobierno de Reyes; durante su estadía, Reyes fue derrocado y Sanín Cano no tuvo cómo regresar de Europa. En Londres volvió a dar clases, hizo traducciones y asistió diariamente a la biblioteca. Según sus palabras: Lo que sé lo aprendí en esos años. Volvió al periodismo escribiendo para la revista Hispania, de Santiago Pérez Triana, y después para La Nación de Buenos Aires. En 1925 publicó su libro de ensayos La civilización manual; en 1927 regresó a Colombia, donde permaneció hasta 1931. Vivió en España hasta 1933, año en que fue nombrado ministro plenipotenciario de Colombia en Argentina. En 1941, ya de nuevo en Colombia, se desempeñó como rector de la Universidad de Popayán y sus escritos aparecieron con frecuencia en el diario El Tiempo de Bogotá. Sanín Cano murió en 1957, a los 96 años de edad. De él dijo Hernando Téllez: De los hombres del siglo XIX que he conocido, ninguno como Sanín Cano me ha dado una sensación más clara y directa de lo que fue, de lo que representó ese siglo como expresión liberal, generosa y abierta, del pensamiento de la cultura, de la sensibilidad artística […] Ciertamente a mí me parece, que nada tienen ya que enseñarle los libros y los hombres a quien, como Sanín Cano, ha leído todos los libros y ha conocido todos los hombres […] Pero a pesar de ello, su capacidad de análisis y su posición ante la vida y el arte, lo Llevan a interesarse en el eterno espectáculo de la criatura humana empeñada ahora, como hace miles de siglos, en hallar una consonancia perfecta entre el mundo de sus sueños y la inequitativa realidad cotidiana […] En un ámbito intelectual como el nuestro, Sanín Cano parece y es una figura excepcional […] Los libros, los ensayos de Sanín Cano responden a una sensibilidad y a un criterio universales de las cosas y de los hechos y están iluminados por la gracia esbelta y severa, al mismo tiempo, de una larga, sabia y fructuosa experiencia intelectual. Entre su obra se destacan los libros La civilización manual y otros ensayos (1925), Indagaciones e imágenes (1926), Crítica y arte (1932), Divagaciones filosóficas y otros apólogos literarios (1934), Ensayos (1942), Letras colombianas (1944), De mi vida y otras vidas (1949), El humanismo y el progreso del hombre (1955) y Pesadumbre de la belleza (1957) [Ver tomo 4, Literatura, pp. 166168 y tomo 5, Cultura, pp. 153-154, 171172].

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