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Este blog presenta una gran cantidad de información sobre cada una de las actividades que se celebran en el Cauca con ocasión del bicentenario de la independencia, y el papel de los caucanos en este capítulo fundacional de la República de Colombia

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Por: Andrés J. Vivas Segura
ajvivass@yahoo.com
22 de febrero de 2011

Fuente: El padre Gómez (1951), de José María Arboleda Llorente

Nació Guillermo Diomedes, el 25 de junio de 1879, en el seno de la familia conformada por don Vidal Gómez y doña Elisa Guzmán, representantes de las familias más antiguas de la población caucana de Almaguer. Fue bautizado dos días después en la iglesia de su pueblo natal, según la tradición de sus mayores, iniciándolo en el peregrinar por la doctrina católica, que más adelante le permitiría jugar un papel importante en la vida académica y eclesiástica de la región.

A lo largo de su vida el padre Gómez alcanzó a reunir gran cantidad de libros científicos y religiosos, manuscritos y demás objetos de valor histórico y regional en su estudio del Colegio Seminario, muchos de ellos vestigios del pasado indígena y las gestas de independencia en Bolívar y Popayán;  quizás por ello el capuchino Marcelino Castellví catalogó a Gómez como un antiguo recolector de supersticiones , un gran compilador de anécdotas e historias locales sobre el pasado lejano e inmediato del departamento del Cauca.

Gómez Guzmán era un personaje reconocido por su erudición en el suroccidente colombiano en temas científicos, históricos y eclesiásticos. En 1933 su amigo el doctor Enrique Hubach le había escrito para ofrecerle una colección de reliquias indígenas, antigüedades y curiosidades que había adquirido en sus múltiples viajes por Colombia, pues consideraba que en sus propias manos “están sufriendo las consecuencias de los trasteos y no tienen perspectivas de merecer un estudio antes del próximo período geológico”; Hubach le comunicó además que había conversado previamente con el entonces Ministro de Industrias, Francisco José Chaux –payanés- y habían determinado que el mejor lugar en que estos objetos podrían quedar es el pequeño museo que el padre Gómez había formado con tanto esmero científico en su amplio estudio del Seminario, donde podría aportar información sobre “la historia pre-española del Quindío y de la Sabana de Bogotá” . El doctor Hubach confiaba en los buenos servicios, diligencia e interés del padre Gómez con la disposición de los objetos que conformaban su colección.

Su amistad con Hubach databa de sólo un año antes, pues se habían conocido en 1932; Este geólogo chileno –de ascendencia alemana- autoproclamado popayanejo naturalizado, trabajaba en ese momento para el Ministerio de Industrias, dirigido por el Dr. Francisco José Chaux, y estaba recién llegado a Popayán: “Aquí los dos se trataron y admiraron mutuamente, a juzgar por la correspondencia escrita que mantuvieron después” . En alguna ocasión Hubach emitió su concepto de la obra de Gómez sobre las ciencias de la tierra, diciendo que “es de lo más importante porque viene a hacer de la geología un respaldo firme de la religión y de la conservación de la moral y la felicidad terrena”, y lamentó el hecho de que Gómez “no contó […] con una biblioteca suficiente que le permitiera allegar datos más completos”; por último añadió que sus cuadernos de geología “ha de servir de base en la composición de un texto para la enseñanza de eta asignatura en armonía con la religión”.

Con el reconocido geólogo intercambió una fluida correspondencia según Arboleda, pero no fue encontrado su archivo epistolar, y las únicas cartas consultadas son aquellas que se publicaron en su biografía, por ejemplo el envío de un fósil recolectado en el valle del río Patía por parte de Gómez a Hubach , que es identificado por este último como perteneciente a la familia Unionidae, por lo que sabemos entonces que se trata de un bivalvo, una ostra prehistórica que, según refiere el geólogo puede tratarse de una especie terciaria que vivía en aguas salobres a saladas, y que pasaría a formar parte de la Colección Geológica del Departamento de Minas y Petróleos del  Ministerio de Industrias de Colombia.

Dos días después del ofrecimiento de Hubach de donar su colección al padre Gómez, le escribía el propio Ministro Chaux, solicitando nuevamente que aceptara recibir la colección donada por Hubach al Colegio Seminario por conducto suyo, quien costearía el viaje de los objetos junto con un acompañante –empleado del Ministerio- que los cuide y entregue, pues estaban totalmente catalogados, e insistía: “Para mí personalmente me es muy grato tener ocasión de contribuir a que el Seminario continúe siendo uno de los primeros planteles que hacen la cultura de Colombia, y creo que esta colección arqueológica, será tenida allí con el especial cuidado que merece destinándole un local con el mueblaje que se requiere” .

El 28 de julio de 1933 fueron despachadas las once cajas enumeradas que contenían la colección, que además se habían recomendado con los trabajadores del ferrocarril para que llegaran bien a su destino, aunque el viaje no pudo haberse efectuado totalmente en tren porque la infraestructura ferroviaria era fragmentaria e incompleta en el territorio nacional. Seguramente el transporte incluyó algún tramo fluvial y en carretera, pero estos detalles no se mencionan en las cartas disponibles. Se quedaron sin empacar unas dos o tres ollas, el esqueleto de un niño precolombino, y algunos objetos pequeños; algunos días después Hubach emprendería algunas expediciones a Calaguala y Paletará, y luego el Putumayo y el Caquetá . Los objetos enviados por Hubach llegaron finalmente a su destino, donde el padre Gómez cuidó de ellos en su pequeño museo hasta su retiro definitivo del Seminario.

Hubach menciona incluso la posibilidad de gestionar que algún geólogo francés viajase a Popayán para que con el padre Gómez buscaran fósiles en el cañón del río Dagua, y le dice que lo hace porque “sobre todo deseo que un colombiano compruebe lo que otro colombiano ha descifrado como probable, sin más recursos que los que le concede la naturaleza de Colombia”; añade, en un arranque de sentimiento regionalista que hace valer su autoproclamación de popayanejo naturalizado, “Francamente, me parece más meritorio el resultado de los trabajos de Caldas y de Tulio Ospina, que en el fondo se han hecho por sí mismos, que el de otros naturalistas que han venido al país con todos los recursos de la civilización occidental” . Con ello Hubach aludía a la destreza técnica y disposición de trabajo y aprendizaje de los colombianos, pero al mismo tiempo reconocía que hay una carencia de profesionales formados en academias, lo cual explica –al menos en parte- el atraso en la infraestructura ferroviaria y vial del país hasta más allá de 1950, que traía como consecuencia la falta de articulación en términos sociales y económicos entre las regiones.

En 1936 -con el auge de tendencias modernizadoras en la pedagogía- el padre Gómez es retirado de sus cátedras en el bachillerato de la Universidad del Cauca, y en 1942 cesa sus clases en el Seminario, dado que esta institución se trasladó hacia su nueva sede, al norte de la ciudad, donde no pudo acompañarlos por sus dolencias de salud. En diciembre de 1944 Gómez presentó un derrame cerebral que lo dejó parcialmente paralizado, por lo que se le trasladó a una casa que el Seminario le había otorgado en usufructo vitalicio. Catorce meses más tarde Gómez fallecía el 3 de febrero de 1946 bajo el cuidado de sus hermanas, Edelmira y Elisa.

En la revista Albores , publicada por el Seminario Conciliar, ocupó primera página la noticia sobre el fallecimiento del padre Gómez, encabezado por la cita Sapientia aedificabitur domus et prudentia roborabitur (La sabiduría edifica la casa y la prudencia la robustece, ó, Gracias a la sabiduría se cosntruye una casa, merced a la experiencia se la consolida. Tomado de la Biblia, Proverbios 24: 3). En este documento se enaltece la memoria del padre Gómez, y se le hace un esbozo biográfico, mencionando su ascendencia hidalga, y su calidad de estudiante junto al entonces profesor del último lustro del siglo XIX, el padre Malezieux en el Seminario de Popayán. Se señala que hacia 1915, aparece el padre Gómez acompañando al Arzobispo Arboleda en visitas pastorales, actividad que no gustó mucho al padre, ya que “su carácter modesto más era para las silenciosas faenas de la ciencia en el laboratorio, más para escudriñar el movimiento de los astros que el de las multitudes”. En este artículo se afirma incluso que “El era nuestro Mutis, y en verdad que la fisonomía del P. Gómez tenía marcadas semejanzas con la del sabio gaditano”.

En un fragmento de periódico no identificado, se encuentra el artículo titulado El Padre Gómez , que se encuentra firmado por las iniciales P.C.R., y repite los datos principales publicados en los demás artículos sobre la trayectoria del padre Gómez como hombre de ciencia y como eclesiástico, y afirma: “consagración excepcional la del P. Gómez, en ambiente como el nuestro donde la investigación científica no constituye señuelo halagador; una fuerza interior animaba su esfuerzo en las complejas labores de estudio que emprendió”, y agrega: “Inútil ponderar el beneficio intelectual que significa la publicación de su obra; profesores y alumnos encontrarán allí conocimientos de gran valor para las diferentes ciencias comentadas”. Finalmente se menciona la orden de colocar un retrato suyo en la Universidad del Cauca y otro en el pueblo de Bolívar.

La información de este corto artículo fue extraída principalmente de la biografía del padre Gómez escrita por José María Arboleda Llorente en 1951, y forma parte de mi investigación sobre la educación en el Cauca a principios del siglo XX. Este es un pequeño homenaje al padre lazarista Guillermo Diomedes Gómez Guzmán, docente en las áreas de ciencias exactas y naturales en el Colegio Seminario de Popayán y en la Universidad del Cauca, quien es uno de los grandes desconocidos por las nuevas generaciones de payaneses y payanesas, representante de la intelectualidad católica en la primera mitad del siglo XX en el suroccidente colombiano.

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El XV Congreso Colombiano de Historia, continuando el camino abierto por los congresos precedentes, convoca a los estudiosos, docentes e interesados en la disciplina histórica a presentar y someter a discusión pública sus trabajos de investigación, de discusión historiográfica o teórico- metodológica, durante los días 26 a 30 de julio del año 2010, en la ciudad de Bogotá.

El XV Congreso Colombiano de historia es convocado por la Asociación Colombiana de Historiadores, en asocio de varios programas, departamentos y centros de Historia o de Ciencias Sociales de las Universidades con sede en la capital del país, a saber: Escuela Superior de Administración Pública-ESAP, Fundación Universidad Autónoma de Colombia, Pontificia Universidad Javeriana, Universidad Externado de Colombia, Universidad del Rosario, Universidad de la Sabana, Universidad de los Andes, Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Universidad Nacional de Colombia-Sede Bogotá, y Universidad Pedagógica Nacional.

El marco de 2010 se presenta cargado de urgencias y de debates para los científicos sociales, los académicos, los docentes y para los ciudadanos en su conjunto: efemérides históricas profundamente significativas para nuestros países. Este XV Congreso reafirma la vocación de los sectores dedicados a la investigación social y a la docencia para aportar al conocimiento y a la discusión de estas y otras problemáticas pertinentes de nuestro presente como nación.

La sede escogida para la realización de este evento bianual, es la ciudad de Bogotá, Distrito Capital. Con el espíritu de reunir la diversidad, acogeremos a los participantes nacionales y extranjeros en el Barrio de la Candelaria, centro histórico de la ciudad, microcosmos de la variedad étnica, cultural, turística y gastronómica del país; en las instalaciones de la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, y en varios auditorios aledaños, facilitados por diversas instituciones que nos han prestado su apoyo generoso.

Ingrese a la página del XV Congreso AQUÍ

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El programa de Maestría en Historia convoca a los interesados en desarrollar, de acuerdo con los lineamientos legales y académicos referentes a este nivel de formación avanzada, sus capacidades como investigadores en historia. Los procesos pedagógicos y académicos se centran en el reconocimiento y en la formulación de problemas históricos, específicamente abordados en seminarios y talleres los cuales ofrecen las herramientas necesarias para abordar dichas problemáticas desde los ámbitos historiográfico, teórico y metodológico-investigativo sobre los cuales está estructurado el saber histórico.

Conozca todos los detalles AQUÍ

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A continuación pongo a disposición dos imágenes como documentos históricos, que dan testimonio de nuestro paso por la maestría, en el segundo semestre de 2008. Sólo nos faltó la foto con Germán Mejía. Espero poderla conseguir:

Foto de la izquierda: De pie, de izquierda a derecha: Javier, Chucho, nuestra profesora Amada, Pacho (se le ven las gafas), Leonor, Juan David, Clarita, Germán (muerto de risa), Pilar; En cuclillas: Mauricio, Andrés.

Foto de la derecha: De izquierda a derecha: Leonor, Mauricio, Chucho, nuestra profesora Rosario, Clarita, Germán, Rubén, Javier, Pilar y Andrés.

Tengo que tomar las de este semestre para que queden como vestigio, rastro, de los hechos…

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