Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Cauca’

Siente el Cauca

Excelente propuesta audiovisual de mi colega Arles David Porras. Felicitaciones.

 

Anuncios

Read Full Post »

A propósito del Informe Nacional de Desarrollo Humano 2011 presentado por el programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (Pnud),el Politólogo y docente de Unicauca Jairo Hernán Ortíz Ocampo hace análisis, especial para El Liberal.

El Informe Nacional de Desarrollo Humano de este año (2011), presentado por el Programa de las Naciones Unidas Para el Desarrollo (Pnud), inicia señalando que Colombia es un país rural, más de lo que hemos pensado. No es el 25 sino el 32 por ciento  de los colombianos habitan los sectores rurales. Colombia entró a la modernización, no a la modernidad, sin haber resuelto el problema agrario, porque siempre pensó que el país era más urbano que rural. Construyó un modelo de desarrollo, inequitativo y excluyente, que conlleva al fracaso del mundo rural; rindiéndole más culto al mercado que al Estado, lo cual amplió las brechas entre lo urbano y lo rural.

Con esas apreciación de fondo, el Informe Nacional de Desarrollo Humano hace un balance integral sobre la situación del sector rural en nuestro país: acerca de las necesidades más urgentes de los habitantes rurales,  la manera en que se ha concentrado la tierra y el uso que se le ha dado, el impacto que esto ha traído (agricultura versus ganadería versus minería versus zonas de reserva ambiental), se examina el nivel de desarrollo económico en las zonas rurales, ubica los factores que impiden el ejercicio de la democracia en los sectores rurales, y sobre las consecuencias del debilitamiento de las instituciones públicas encargadas de orientar el sector agropecuario.

Análisis zonas rurales

La situación actual de las zonas rurales del país en cuanto al desarrollo humano, según el Informe, no es nada alentador. Para el caso del Cauca ni se diga. Para éste departamento se estima que el 36 por ciento de la población vive en las cabeceras municipales y el 64 por ciento habita de manera dispersa en las áreas rurales. Comportamiento diferente a las cifras nacionales en cuanto a la concentración territorial de la población que se ubica en los centros urbanos. El Cauca presenta una densidad de población de 40 habitantes por kilómetro cuadrado, en 42 municipios que conforman la estructura política departamental. La tasa de crecimiento estimada entre 1999-2015 es de 1.68 por ciento frente a 1.79 por ciento del promedio nacional. Por lo tanto, la relación urbano-rural en el Cauca se ha mantenido prácticamente constante durante los últimos 20 años a diferencia del resto del país, donde el proceso de urbanización es acelerado y creciente.

Las mayores concentraciones de la población del departamento la podemos ubicar, principalmente, en Popayán y en el Valle del río Cauca al norte y centro de la región. Los municipios con mayor densidad de población son Puerto Tejada (577.6 hab/km cuadrado) y Popayán (461.1 hab/km cuadrado). En el suroriente del departamento se destacan los municipios de Bolívar (80.7 hab/km cuadrado), Almaguer (67.7 por ciento hab/km cuadrado) y la Vega (62.6 por ciento hab/km cuadrado), con densidades de población y en donde sus actividades productivas se centran en la siembra de café, frutales y cultivos ilícitos.

Uso inadecuado de suelos

Según el Informe y el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, el conflicto de uso de los suelos es la falta de coherencia entre el uso que se les debería de dar considerando su aptitud y potencialidad, según sus características y componentes y el uso que actualmente se les da. Lo más preocupante es que gran parte del territorio caucano, al igual que en el resto del país, ha sido sometido a usos no sostenibles, que han generado impactos ambientales negativos representados en la disminución de la capacidad productiva de los ecosistemas, destrucción en la biodiversidad, erosión, sedimentación, contaminación de suelos y aguas y alteración del balance hídrico de las cuencas hidrográficas. El Informe llama la atención que el uso inadecuado de los suelos es un factor que también ha producido conflictos por la tierra y esto se plasma en inequidad.

A lo anterior se debe agregar que la práctica de la ganadería en las zonas de laderas, han ocasionado progresivamente el deterioro de la capacidad productiva de los suelos por su debilitamiento.  De igual modo, la minería en el Cauca ha modificado de manera significativa los ecosistemas. Dicha actividad se concentra especialmente en la cordillera occidental (El Tambo, Suárez y Buenos Aires).

Conflicto por tierra

Además de los impactos antes anotados por el uso del suelo en el Departamento del Cauca, un factor que está generando conflictos serios, es el de la concentración de la tierra y su relación con la pobreza. Las mejores tierras en el Cauca están concentradas en pocas manos. A lo que se debe agregar que muchas áreas con vegetación natural están siendo colonizadas para establecer cultivos de coca y amapola. En otras palabras, el Cauca tiene serios problemas en el uso de la tierra, que van en contravía con la aptitud y vocación que tienen estos.

El análisis que se pude realizar de esta situación en el Cauca, es que la tierra ha sido y sigue siendo el eje central de su historia política y social. Ha sido un elemento determinante por ser un activo de alto valor no solamente económico, sino también estratégico. Es decir, los conflictos que se han presentado en el Departamento por la tierra no se han generado únicamente para su acaparamiento per se, sino también por su posición estratégica que trae consigo poder económico y político.

En concordancia con el Informe Nacional de Desarrollo Humano (2011), en el Cauca prevalecen esencialmente dos grandes conflictos: el conflicto agrario y el conflicto armado. Sin lugar a dudas el conflicto agrario y el conflicto armado están relacionados muy estrechamente; de tal suerte que la tierra, tal como lo subraya el Informe, se ha convertido en un instrumento de la guerra y de la disputa por el territorio.

No podemos olvidar que nuestro país ocupa el segundo lugar, después de Sudán, en generar mayor población despojada de sus tierras. Genera el 14.3 por ciento del desplazamiento forzado mundial. A lo que se debe agregar que dicha población que es forzada a dejar sus tierras, el 95 por ciento de estos hogares está por debajo de la línea de pobreza. Esto significa, si tenemos en cuenta el total de la población colombiana, según Censo (2005), que un 42 por ciento de los pobres extremos del país son personas que han sido forzadas a dejar sus tierras.

Distribución de la población y necesidades básicas insatisfechas

Volviendo a la situación del Cauca, el panorama sigue siendo crítico. La estructura espacial de la ocupación del territorio caucano se ha caracterizado por un marcado desequilibrio en la distribución de la población en los diversos sectores  en comparación con los territorios vecinos. Según el Dane (2005), el 46.4 por ciento de la población del departamento del Cauca presenta necesidades básicas insatisfechas (NBI). Este porcentaje equivalen al 167 por ciento con respecto a los habitantes de otros departamentos del país. Hay que tener en cuenta que la geografía del desarrollo social valora las condiciones de vida de la población a través de la satisfacción de las necesidades básicas y el establecimiento de las prioridades sociales en los campos de salud, educación, vivienda, saneamiento básico, recreación y participación comunitaria en relación directa con las condiciones sociales, económicas, culturales y de infraestructura que contribuyen a satisfacer dichas necesidades.

Según el Informe, el 64.3% de los habitantes de las sectores rurales del país, son pobres. Este índice de pobreza muestra claramente los desequilibrios regionales.

Para la zona urbana del departamento del Cauca se ha establecido el indicador de NBI en 50.6 por ciento y para el área rural en 62.5 por ciento. Las cabeceras municipales de Santa Rosa, Guapi, Sucre, La Vega, Balboa, Almaguer, Piamonte, San Sebastián e Inzá, presenta valores superiores al promedio departamental, en su mayoría son municipios con deficiencias en cobertura de servicios públicos, salud y actividades de desarrollo económico que se revierten en la calidad de vida de sus habitantes. 24 municipios del departamento del Cauca, tienen niveles altos de pobreza.

El 92 por ciento de habitantes de la región del suroccidente del país, que incluye el Cauca, se considera pobre; el 41.5 por ciento no alcanza a cubrir sus gastos mínimos con su ingreso, el 8 por ciento de la población omitió las comidas en uno o más días de la semana. Los niveles de desnutrición en el  Cauca son de una tasa de 36.6 por ciento de la población, niveles altos que colocan al departamento según el Informe Nacional de Desarrollo Humano entre los cinco regiones más críticas del país. Los niños caucanos menores de 5 años tienen retraso en el crecimiento en el 15 por ciento de los casos. También al respecto el Observatorio de Derechos Humanos de la Vicepresidencia de la República, una de las fuentes del Informe, hace referencia a la última Encuesta Nacional de Situación Nutricional (Ensin) realizada por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, la cuarta parte de los niños (28.9 por ciento) entre 5 y 12 años presenta anemia al igual que los niños más pequeños. Lo anterior es un problema de salud pública en la medida en que afecta tanto el desarrollo físico como el aprendizaje de un número significativo de la población caucana.

Índices educativos y económicos

Uno de los factores preocupantes del Informe Nacional de Desarrollo Humano, son los índices bajos en materia educativa en las regiones del país, especialmente en las zonas rurales. El Cauca cuenta con uno de los índices más bajos en materia educativa. El 33 por ciento de la población en edad escolar se encuentra por fuera del sistema educativo y una tasa de analfabetismo del 12.1 por ciento, siendo más patética la situación en el sector de la Costa Pacífica que alcanza el 39 por ciento.

Lo anterior va de la mano con el desarrollo económico del departamento del Cauca, representa escasamente el 2.3 por ciento del producto interno nacional. Sus actividades económicas se distribuyen así: 50 por ciento actividades agropecuarias (productos: caña de azúcar, café, maíz, fríjol, arroz, plátano, fique, yuca, papa, cacao, maní, palma africana, frutales y hortalizas). El resto del porcentaje lo compiten las actividades de servicio, artesanía, industria, minería, la pesca marítima y la ganadería. La ganadería en el Cauca ocupa la cuarta parte del territorio.

En conclusión, el Informe Nacional de Desarrollo Humano enfatiza que la tenencia de la tierra en Colombia, más concretamente en las zonas rurales  es uno de los componentes más relevantes de la estructura agraria  y el  que más afecta el desarrollo humano. Su actual estructura, dice, es el resultado de procesos históricos que han conducido a consolidar una alta concentración de la propiedad rural. El desafío que tiene el país según el Informe en mención es apostarle más al país rural si se quiere superar la pobreza y la desigualdad. Para ello se debe optar por un modelo de desarrollo  en el cual el bienestar de la población sea su fin esencial. Bienestar con equidad, con inclusión y democracia.

Fuente: El Liberal, 26 de noviembre de 2011

Read Full Post »

Por: José R. Gamarra Vergara (2007)

El  Cauca es uno de los departamentos con mayor diversidad, historia y riqueza en Colombia. Desde la fundación de Popayán en 1537,  esta región ha jugado un papel importante para el país. En esta ciudad nacieron o se educaron muchos actores importantes de la historia de Colombia y durante muchos años fue epicentro económico y político del país. En la actualidad esta situación ha cambiado y el departamento se mantiene en una situación de rezago. Los problemas actuales del Cauca son diversos y muy complejos. Paradójicamente, muchas veces esos problemas se originan en de una de sus principales riquezas, su diversidad. En este documento se recogen algunos aspectos de esta problemática, tales como, la concentración de tierras, conflictos ambientales por su uso, pobreza y limitantes a la producción agropecuaria.

Consulte el documento AQUÍ

Read Full Post »

Del libro “Cuentos y relatos de Popayan y el Cauca”
Por Rafael Tobar Gómez
Octubre 22 de 1998

Por las noches de fin de semana, la gente se reunía en la plaza de mercado a escuchar los conciertos que daba la banda de música y coros del padre Rafael, (Tío de mi madre, hermano de mi abuela materna, Carmen ) cura párroco del Tambo, que tenía una extraordinaria facilidad para la música, la que había estudiado seriamente en el Seminario Conciliar de Popayán. Algunos villancicos que todavía se cantan en navidad fueron escritos por él. Por motivos que no tengo aún bien definidos mis padres vivieron un tiempo en la casa cural.

Rafael Heraclio, que fue el primer hijo de mis padres murió de tosferina, a la edad de un año, enfermedad grave en aquellos tiempos y lugares que no tenían las facilidades hospitalarias de hoy, después nació Luis , y para reponer al primero nací yo. Cuatro años después y por quebrantos de salud trasladaron a nuestro tío padre a Popayán. Pocos años después nos trasladamos todos a ésta ciudad. Por una facultad dada por el arzobispo de Popayán a nuestro tío padre, en vista de su enfermedad cada día mas avanzada, pues sufría de cancer del páncreas, celebraba misa todos los días en su misma habitación, en la casa de la calle 6ta , diagonal del Doctor Ante. Recuerdo que todos los vecinos iban a oir misa a mi casa. Así, entre oraciones e incienso crecí, en olor de su santidad, el padre tío. Dejó nuestro querido tío una biblioteca muy bien surtida, de cuya miel libamos todos sus sobrinos, para darnos una cultura bien cimentada sobre las bases del cristianismo más puro y ante el ejemplo de nuestros padres y tíos.

No fue el único sacerdote en la familia. Por el lado de mi abuelo  tuvimos otro padre tío, el maestro del Ciencias Naturales, Guillermo Diomedes Gómez Guzmán, profesor durante muchos años en el Seminario Conciliar de Popayán, al que se le hizo un merecido homenaje hace poco, pues dejó una historia gráfica del Popayán de los años treinta y cuarenta de una importancia histórica sin precedentes. Algunas de sus fotografías se exhiben en la página de “Un viaje a Popayán”.

En la casa cural del Tambo Luis   comenzó a hacer sus primeras travesuras, una de ellas famosa por la atención local y casi nacional que obtuvo. Una ciudadana había visto a Luis parado en el dintel entre dos balcones del segundo piso de la casa cural.

La gente comienza a amontonarse alrededor del edificio al ver a un niño que alegremente y con una cara de inocencia sin igual mira a los transeúntes con el desparpajo de quien da un paseo por el prado. Al ver esto, varios vecinos improvisan un grupo de rescate, algo así como el germen de lo que después llegara a ser el Benemérito Cuerpo de Bomberos del Tambo. Traen una carpa de carro y se colocan estratégicamente bajo los dos balcones , esperando la inminente caída del gracioso niño que, sonriente, parecía decirles con la mano, Hola! Aquí estoy…!

Mientras tanto, adentro, el padre Rafael  avisado del acontecimiento, corre hacia el balcón, acompañado de su sobrina  Ruth, que envuelta en lágrimas de desesperación y angustia, le pide suplicante  haga algo, mientras otros tambeños de buena voluntad corren a avisarle a Don Saul , telegrafista del pueblo, del acontecimiento del cual era protagonista su propio hijo mayor. Unos minutos más tarde llegaba él, a reunirse con su esposa doña Ruth y con el tío padre, suplicándole al niño del balcón que no se moviera, y tratando de calmarlo, pues habían advertido que el niño se estaba poniendo nervioso al ver tanta gente mirándolo.

La situación era desesperante. Había que evitar que el niño se diera cuenta de la desesperación que todo el mundo estaba sintiendo, porque podría asustarse y precipitar su caída. El edificio era alto, pero al mismo tiempo era necesario llamarlo para que se acercara a uno de los balcones, muy despacio y sin que volteara el cuerpo ya que el dintel no tenía mas de nueve pulgadas de ancho.

El niño se había pasado a través de las rejas de hierro del balcón. No llegaba a los tres años de edad . Era un hermoso niño de grandes ojos negros, ágiles y expresivos, tan negros como el azabache. Al sonreir se le formaban graciosos huecos en las mejillas. Su pelo era tan negro como el carbón y su piel de un color acanelado, de complexión robusta y rebosante de vida y salud.

El alcalde y los cuatro policías del pueblo se encargaron de apaciguar a la gente y poco a poco comenzó a sentirse un silencio sepulcral, pero la espectativa crecía por momentos y cada movimiento que el niño hacía crispaba los nervios.

Sus agustiados padres le sonreían diciéndole frases amables tratando de ocultar su desesperación, llamándolo tiernamente, los segundos se hacían interminables, el niño no daba señas de querer ir hacia ellos.

El tío padre se había colocado en el balcón de al lado, por si Luisito quería ir hacia esa dirección; permanecía en silencio, pero sus labios susurraban una oración.

El, como sacerdote, sabía que la vida del niño estaba en manos de Dios, con devoción profunda imploraba que no permitiera que una segunda tragedia vistiera de luto el hogar de la feliz pareja, que él mismo uniera en santo matrimonio unos años antes. Su primer hijo murió de tosferina como dijimos, a la tierna edad de un año. Era Luisito el segundo hijo de aquel matrimonio, el primer nieto de su hermana, Carmen.

El niño súbitamente dió un paso hacia sus padres. Iba a dar el segundo paso cuando todos los espectadores vieron como se desprendía uno de los viejos ladrillos y caía pesadamente cobre el frío cemento de la acera, haciéndose pedazos. Luisito se detuvo un poco desconcertado colocando sus manitas hacia atrás como queriendo pegarse a la pared, mientras miraba cómo se estrellaba el ladrillo.

Don Saúl, se dió cuenta que ya no era posible que el niño caminara hacia ellos porque ese era el lado del ladrillo que se había desprendido y si lo hiciera Luis podría dar un paso en falso al querer alcanzar el próximo ladrillo, por lo que caería irremediablemente al vacío. El espacio que había entre cada ventana era de, más o menos, diez pies. El niño estaba casi en el centro entre las dos ventanas, un poco más cerca del balcón donde se hallaba el tío padre. Este trataba de llegar estirando los brazos hacia Luis , pero era inutil, el niño tendría que caminar unos 3 pies antes de que alguien pudiera alcanzarlo. Abajo los hombres en círculo sostenían la pesada carpa de carro observando fíjamente los movimientos del niño, moviéndose al unísono, esperando su caída al vacío.

Por un dintel tan angosto ningún adulto podría caminar hacia él. Además algunos de los ladrillos estaban casi desprendidos, no resistirían el peso de una persona mas grande.

La tensión aumentaba por momentos.

Don Saúl y doña Ruth, al otro lado, guardaban un silencio espectante cuando el padre tío comenzó a llamarlo, diciéndole muy tranquilo, con dulzura y paciencia franciscanas que avanzar a hacia él, despacio… bien despacio y que le diera la mano.

Algunas mujeres allá abajo, lloraban en silencio, conteniendo el aliento, sufriendo como madres el sufrimiento de esa madre que que allá en el balcón era el retrato vivo de la desesperación. Otras, simplemente rezaban angustiadas.

Los hombres, solícitos algunos, perplejos los demás, sin poder hacer nada observaban con ojos de frustración aquel drama que más parecía sacado de una novela de suspenso y no de la vida real. Los bomberos improvisados, entre los que se encontraban , el alcalde municipal, el jefe del partido conservador, el lider del partido liberal, también el famoso Paco, exjefe guerrillero, hoy integrado al partido de reconciliación nacional, Neftalí Cobo, el dueño de la carpa, Tatamorra, el peluquero del pueblo, Don Elías, el del estanco, El caratejo Senón, Don Tobías Rebolledo, Don Francisco Canales, las Polindara, Don Rafael Sandoval, el médico que lo había visto nacer, las gatas Solarte, familiares lejanas de nuestra abuela, los hermanos Gentil y Luis Bustamante, Don David Collazos y su hijo Ignacio León, Doña Enelia, la esposa de Don David, El Judio Hernán, el pastuso Joaquín, “aqui le traigo al sunsun porque voyme”, en fin todos allí reunidos, hasta el gordo Medardo y sus amiguitos, unidos con el solo fin de tratar de ayudar en tan desesperante situación. Mientras tanto el padre tío, el   hombre que dedicó su vida a la causa de Dios, al fin era escuchado por el Altísimo.

El niño comenzó a dar muestras de querer caminar hacia él. El padre no dejaba de hablarle y prometerle cuantas cosas se le venían a la cabeza, recordaba que le fascinaban las pelotas de hule, el padre le decía -Ven,  te voy a regalar mil pelotas de hule de todos los colores, grandes y pequeñas , como tú las quieras..!-

Al fin el niño comezó a moverse, de lado como se le había indicado y poco a poco, con sus menudos pasos se fue acercando a la ventana donde el padre se encontraba.

El padre estiraba el brazo como tratando de asir la vida. La distancia se fue haciendo más corta, hasta que al fin el niño estuvo al alcance de sus manos. Lo sujetó de unos de sus bracitos , el niño caminó unos cuantos pasos, cuando, súbitamente, se cayeron los otros ladrillos del dintel al paso del niño, este cayó al vacío, sus piesitos quedaron bamboleándose en el aire, pero ya el padre lo tenía bien sujeto por un brazo, Luisito le alcanzó su otra mano y así bien agarrado el padre lo subió por encima de la baranda, llevandolo hacia su pecho, en un abrazo de vida. Sus padres corrieron hacia él abrazándolo y besándolo repetidamente. El niño se había salvado. Luis como si se hubiera dado cuenta en ese momento de la importancia del drama cuyo protagonista había sido él mismo, comenzó a sollozar entre los brazos de su madre.

El pueblo abajo, no dejaba de dar gracias a Dios, unos gritaban de alegría , las mujeres lloraban de júbilo, algunos estaban ya repartiendo aguardiente entre la concurrencia . No se sabe de dónde salieron, como por encanto, los músicos de la banda del padre Rafael, la que tocaba en la plaza de mercado, la misma que dirigía el padre tío. Y hubo música y alegría y frases de confraternidad entre todos. Este suceso había unido a este pueblo normalmente lleno de rencillas y equívocos, en uno solo.

Don Saúl salió al balcón, con su hijo en brazos. Emocionado agradeció a la multitud la solicitud de todas estas gentes ante el drama que le había tocado vivir, a él y a su joven esposa doña Ruth. El niño también sonreía y con sus manitas saludaba a la multitud.

El alcalde declaró día festivo.

Han pasado muchos años desde entonces. Creo que todavía hoy se celebra, “El día del niño del balcón”. Día de la confraternidad tambeña, de un pueblo que demostró, que se puede estar unido ante el desastre y que las rencillas de vecinos o rencillas partidarias dejan de tener razón cuando se pone por encima el dolor y el sufrimiento del prójimo.

Read Full Post »

Por: Andrés J. Vivas Segura
ajvivass@yahoo.com
8 de marzo de 2011

En 1879 nace Guillermo Diomedes Gómez Guzmán en la población de Almaguer (Cauca), en el macizo colombiano, en el seno de una tradicional familia de la región; algunos años más tarde fue enviado al Colegio Seminario de Popayán para completar sus estudios y proseguir la carrera eclesiástica. En 1904 es ordenado sacerdote en la Congregación de la Misión, y es enviado a ejercer su ministerio en las vecinas poblaciones de El Rosal, la Cruz, y en su pueblo natal. Hacia 1910 regresa a Popayán como profesor del Seminario, en un momento en que la política departamental decaía como consecuencia de la guerra de los Mil Días, y la fragmentación del departamento en varias entidades territoriales autónomas como, con la consiguiente pérdida de hegemonía de las élites payanesas en el ámbito geográfico regional del extinto Cauca Grande. Luego pasó como profesor de la Universidad del Cauca en materias de ciencias exactas y naturales.

Lecciones de geología 1De su paso por las aulas, el padre Gómez dejó como vestigios una colección de cuadernos manuscritos donde recopiló anotaciones para dictar sus cátedras, y comprenden áreas como la botánica –en que fue más extenso-, zoología, anatomía, evolución, astronomía, etología, psicología, derecho canónico, entre otros, además de una amplia obra genealógica, que ocuparía sus últimos años. Gómez fue profesor hasta 1942, cuando fue relevado del cargo ante las nuevas corrientes pedagógicas y la modernización del aparato educativo nacional y regional. Sus íconos botánicos comprenden una colección de sesenta ilustraciones botánicas, en lápiz y acuarela, sobre las especies de plantas -naturales y cultivadas- de Popayán y municipios aledaños, en un gran proyecto de botánica económica denominado por el padre Gómez como Flora Caucana, en cuyo marco elaboró las que quizás sean los primeros inventarios botánicos de la región.

Lecciones de Geología 2Uno de sus manuscritos lleva el título de Geología en el que buscó -como exponente del tradicionalismo caucano- la armonización entre ciencia y religión como formas de conocimiento no contrapuestas, en el marco del neotomismo católico, que pretendía demostrar –como señala Óscar Saldarriaga- el carácter religioso de la ciencia, tanto  como el carácter científico de la religión, como una de las formas en que la Iglesia se actualizó epistemológicamente en las ciencias positivas y experimentales. Según su amigo, el geólogo Enrique Hubach, el cuaderno del padre Gómez sobre geología “ha de servir de base en la composición de un texto para la enseñanza de eta asignatura en armonía con la religión”, pues  “viene a hacer de la geología un respaldo firme de la religión y de la conservación de la moral y la felicidad terrena” (Arboleda 1951: 47).

Lecciones de Geología 3De este manuscrito se destaca su hipótesis para explicar los levantamientos, en que Gómez explica una propuesta sobre la formación del relieve y las diferencias entre el nivel de la tierra en relación con el océano; el proceso del origen de la vida o biogénesis, y temas como estratigrafía y tectónica, para explicar la formación de la corteza terrestre en concordancia con la Biblia. También dedicó otro de sus manuscritos a la Sismología y Vulcanología, donde trató sobre la hipótesis del fuego central y la composición interna de la tierra. Estos cuadernos nos permiten conocer las formas de apropiación del conocimiento científico de la naturaleza en la primera mitad del siglo XX, en las instituciones educativas más prestigiosas del Cauca en Popayán: el colegio Seminario y la Universidad del Cauca. Estas ideas eran reforzadas por un fuerte determinismo geográfico, racial y fenotípico, común en los círculos académicos tradicionales, que permitía relacionar directamente el lugar donde una persona nacía o vivía, su condición racial o su apariencia física, con sus cualidades mentales y morales, como criterio de aceptación o exclusión para mantener el orden social.

El padre Gómez murió el 3 de febrero de 1946 después de 32 años dedicados a las actividades académicas; sin embargo, el día de hoy es casi un desconocido para las nuevas generaciones de colombianos, al igual que sus manuscritos originales, los cuales fueron conservados –con mucho celo- durante más de sesenta años, en un archivo privado de tipo familiar. Algunos de estos manuscritos fueron utilizados por el investigador Andrés J. Vivas en su tesis de maestría en Historia, en la Pontificia Universidad Javeriana, sobre la educación científica en el Cauca; actualmente este material está siendo trabajado en el marco más amplio de la historia intelectual de Popayán y el departamento del Cauca.

Fuentes:

Arboleda Llorente, José María. El Padre Gómez (Popayán: Editorial Universidad del Cauca, 1951).

Gómez Guzmán, Guillermo Diomedes. Lecciones de Geología Nº 2, sin fecha.

Gómez Guzmán, Guillermo Diomedes. Sismología y Volcanología Nº 22, sin fecha. Dadas las citas consignadas en el documento, éste debió ser escrito con posterioridad a 1939.

Saldarriaga, Óscar. “Miguel Antonio Caro: La modernidad del tradicionalismo. Episteme y epistemología en Colombia, siglo XIX”; en: Algunas facetas del pensamiento de Miguel Antonio Caro (Bogotá: Editorial Javeriana, 2008).

Read Full Post »

Autor: Víctor Quintero

El personaje biografiado Domingo Belisario Gómez nació en Almaguer en 1761, a quien por antonomasia se le conoció como el Cura del Trapiche, donde murió en 1851.

La “Biografía del Cura del Trapiche Domingo Belisario Gómez, 1761-1851” es una sucinta narración cronológica de la existencia del personaje en su contexto histórico, sustentada en la tradición y en documentos procedentes de los archivos: Arroyo, Parroquia del Trapiche y Arquidiócesis de Popayán. El texto biográfico lo complementan 17 apéndices documentales con ilustraciones.

La fuente documental principal utilizada por el autor fue el ARCHIVO EPISTOLAR DE DOMINGO BELISARIO GÓMEZ, el cual consta de 698 folios manuscritos, que en su mayoría son cartas autógrafas dirigidas entre 1.807 y 1.847 a sus confidentes y amigos los próceres Santiago y Manuel José Arroyo. Tales documentos sustentan la memoria de los hechos patrióticos protagonizados por el Párroco y la feligresía del Trapiche.

Este archivo lo recibió en 1928 Víctor Quintero por donación de don José María Arroyo Díez; actualmente es propiedad de la Fundación Caucana de Patrimonio Intelectual y está depositado al cuidado del Archivo General de la Nación. La Fundación Caucana de Patrimonio Intelectual como titular de los derechos patrimoniales del texto. (extracto del Proemio, a cargo de Ricardo Quintero Rivera).

Consulte este interesante libro en el siguiente enlace, que encontré navegando en Internet.

Read Full Post »

Himno a Bolivar
Autor: Guido Ruiz

CORO
Bendita comarca en los Andes
Oh santuario de la libertad
Oh Bolívar triunfante y valiente
Hoy te cubres de gloria inmortal

Gratitud al insigne caudillo
De la Patria el Libertador
Loa perenne al hueste aguerrido
Con su sangre en la lid arrostró
Liberando del yugo tirano
A mi patria de toda opresión.

Fray Domingo Belisario Gómez
Cura, prócer, inerme y tenaz
Valeroso en el viejo trapiche
Capellán del cuartel general
Bautizó con orgullo esta tierra
En memoria de la libertad

El trabajo, el arte y la ciencia
La esperanza, la fe y el amor
Hidalguía, digno señorío
Intelecto, talento y pasión
Fiesta, ingenio de gran colorido
Entereza de nuestra región

El derroche creativo artesano
En carrozas se ve desfilar
Las comparsas que vienen
mostrando tradición y expresión cultural
Y hasta el cielo se cubre de globos
Anunciando el mejor carnaval

Los laureles coronan tu escudo
Oh Bolívar de estirpe ejemplar
A la Virgen del Cerro yo acudo
A pedir por el bien, por la paz
Con orgullo y honor va mi grito
Viva siempre mi tierra natal.

Consulte la noticia en el periódico El LIberal (12 de julio de 2010)

Read Full Post »