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Posts Tagged ‘Historia de la ciencia’

Entre las publicaciones de Frank Safford están El ideal de lo práctico: el desafío de formar una élite técnica y empresarial en Colombia (1976) y Colombia, país fragmentado, sociedad dividida (2002), con Marco Palacios. – Víctor Manuel Holguín / Unimedios

Por: Guillermo Parada, Unimedios

Frank Safford, profesor de la Universidad de Northwestern, experto en historia económica y política de Colombia en el siglo XIX, recibió el pasado mes de agosto el Doctorado Honoris Causa que le otorgó la Universidad Nacional de Colombia por su excepcional aporte a la memoria histórica del país. En entrevista con UN Periódico habla sobre la coyuntura política de América Latina.

UN Periódico: ¿Cómo empezó su recorrido para convertirse en uno de los grandes colombianistas?

Frank Safford: Mi carrera es accidental. Vine por primera vez a Colombia buscando un tema para mi tesis de PhD. Leí el libro de Luis Eduardo Nieto, Economía y cultura en la historia de Colombia, en donde dice que se pueden comprender las diferencias entre los partidos tradicionales colombianos a partir de sus intereses económicos. Aunque rápidamente encontré que Nieto estaba equivocado, hice investigaciones sobre empresas en la región de Bogotá y sobre el comercio. Ante esto, decidí escribir sobre historia empresarial. Terminé mi tesis en 1965 y en el mismo año regresé a la capital para hacer más investigaciones.

Trabajé en el archivo de la Academia Colombiana de Historia porque tenía los documentos del general Herrán, quien había invertido en una fábrica en Bogotá entre 1830 y 1840. Aunque no encontré temas interesantes, hallé un paquete de cartas del militar y otras personas que habían enviado a sus hijos a estudiar bajo su cuidado, en Estados Unidos. En las cartas se referían al tipo de educación que querían para los jóvenes. Decían: “A mí no me importa si mi hijo saca un grado, hay que meterlo en una fábrica para que aprenda cosas prácticas”. Esta clase de sentimientos solo están escritos, pues no es la percepción que se tiene sobre la clase alta de América Latina en el siglo XIX.

Por esa sorpresa abandoné la idea de un libro sobre la vida empresarial y empecé a escribir artículos sobre aquellos jóvenes en Nueva York. Esta investigación, por la que me concedieron el título Honoris Causa, se convirtió en libro El ideal de lo práctico, estudio histórico sobre el desarrollo de la educación en ciencias naturales y en ingeniería en el siglo XIX en Colombia.

UNP: ¿Cómo se siente ante la entrega de este reconocimiento?

F.S.: Estoy agradecido por el grado Honoris Causa. El decano Diego Hernández es muy enérgico y es consciente de que los ingenieros y profesionales de las ciencias naturales en Colombia tienen que internacionalizarse y relacionarse con centros importantes en tecnología. Él ha enfatizado en la necesidad de enviar profesores a países en Europa o Estados Unidos y tiene programas de intercambio con otras universidades en el extranjero.

UNP: ¿Piensa que usted se ha convertido en un personaje muy importante para Colombia gracias al mencionado libro?

F.S.: En realidad todo esto me sorprende. Cuando lo publiqué, un amigo colombiano me preguntó: ¿Por qué le dio por escribir sobre un tema tan raro? No esperaba que fuera gran cosa, lo escribí porque me interesaba el tema.

UNP: Usted pensó en hacer un libro y su tesis de grado en Argentina, pero acabó en Colombia. ¿Cómo percibe su interés en Latinoamérica?

F.S.: Casi nunca he dictado una clase sobre la historia de Colombia, quizá no habría sido de mucho interés entre los estudiantes. Siempre enseñaba cursos sobre América Latina en general y en algunas clases incluía a esta nación. Me considero no solo historiador de este país sino de América Latina.

UNP: ¿Cómo ve a América Latina hoy?

F.S.: Cuando Ronald Reagan –que yo considero más o menos un idiota– hizo una visita a tres países de Latinoamérica, dijo con gran sorpresa que todos son muy diferentes. Cuando vine con mi esposa a Colombia por primera vez, lo hicimos en autobús. Primero habíamos visitado Ciudad Juárez y Costa Rica, y encontramos que los cinco países pequeños de América Central son muy distintos cultural y políticamente. Pero así como Brasil es un megapoder económico, otros tienen muchas dificultades.

UNP: Pero un presidente de los Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy, de alguna manera estaba pensando lo contrario y planteó indistintamente la Alianza para el Progreso.

F.S.: Nosotros estuvimos aquí cuando llegaron los primeros voluntarios de paz y cuando Kennedy y Jacqueline vinieron a Bogotá en 1961. No estoy seguro de que él pensara que todos los países eran iguales. Aunque es posible que tuviera esta percepción porque en los Estados Unidos existe poco conocimiento sobre América Latina.

UNP: ¿Qué mirada tiene de Colombia y su incapacidad para lograr la paz?

F.S.: Es un problema muy difícil. Uribe hizo mucho para llevar a la guerrilla hacia las márgenes del país y despertó el afecto entre la población de las cuatro grandes ciudades de Colombia, según las encuestas en Bogotá, Cali, Medellín y Barranquilla. Pero nunca hacen encuestas a los campesinos, entonces no sabemos qué piensan. Uribe contó con un importante apoyo político durante su presidencia con el 70% y 80% de las personas encuestadas, pero él tenía otra cara. A mí no me gustaba la idea de una segunda presidencia contra las reglas de la Constitución, eso fue un gran error. Los únicos que lo apoyaron fueron los que trabajaron en su gobierno. Además, se dieron aspectos negativos que ahora están saliendo a la luz.

UNP: ¿Cómo podríamos analizar a una América Latina que ya no se siente el patio trasero de los Estados Unidos?

F.S.: Eso es saludable. No es bueno concebirse como una región dependiente de los Estados Unidos. Los países que están en el circuncaribe, como México, Colombia y Venezuela, son muy dependientes de Norteamérica porque tienen una economía pequeña y la mayoría de su comercio se produce con ese país. En cambio Brasil, Chile, Argentina o Perú tienen un comercio diversificado con Estados Unidos, Europa y Asia. De esta forma no son tan dependientes y pueden desafiar a los EE. UU.

UNP: Pasando al tema de la droga, ¿será que tendremos que legalizarla algún día?

F.S.: En esto voy a citar a mi señora, quien fue fiscal en los EE. UU. Ella piensa que se podría legalizar la marihuana, porque no tiene efectos tan negativos. También, legalizar la heroína porque no crea agresividad. Pero el consumo de cocaína puede ser demasiado peligroso porque sí genera agresividad y problemas psicológicos.

Edición: UN Periodico Impreso No. 148

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Por: Andrés J. Vivas Segura
ajvivass@yahoo.com
8 de marzo de 2011

En 1879 nace Guillermo Diomedes Gómez Guzmán en la población de Almaguer (Cauca), en el macizo colombiano, en el seno de una tradicional familia de la región; algunos años más tarde fue enviado al Colegio Seminario de Popayán para completar sus estudios y proseguir la carrera eclesiástica. En 1904 es ordenado sacerdote en la Congregación de la Misión, y es enviado a ejercer su ministerio en las vecinas poblaciones de El Rosal, la Cruz, y en su pueblo natal. Hacia 1910 regresa a Popayán como profesor del Seminario, en un momento en que la política departamental decaía como consecuencia de la guerra de los Mil Días, y la fragmentación del departamento en varias entidades territoriales autónomas como, con la consiguiente pérdida de hegemonía de las élites payanesas en el ámbito geográfico regional del extinto Cauca Grande. Luego pasó como profesor de la Universidad del Cauca en materias de ciencias exactas y naturales.

Lecciones de geología 1De su paso por las aulas, el padre Gómez dejó como vestigios una colección de cuadernos manuscritos donde recopiló anotaciones para dictar sus cátedras, y comprenden áreas como la botánica –en que fue más extenso-, zoología, anatomía, evolución, astronomía, etología, psicología, derecho canónico, entre otros, además de una amplia obra genealógica, que ocuparía sus últimos años. Gómez fue profesor hasta 1942, cuando fue relevado del cargo ante las nuevas corrientes pedagógicas y la modernización del aparato educativo nacional y regional. Sus íconos botánicos comprenden una colección de sesenta ilustraciones botánicas, en lápiz y acuarela, sobre las especies de plantas -naturales y cultivadas- de Popayán y municipios aledaños, en un gran proyecto de botánica económica denominado por el padre Gómez como Flora Caucana, en cuyo marco elaboró las que quizás sean los primeros inventarios botánicos de la región.

Lecciones de Geología 2Uno de sus manuscritos lleva el título de Geología en el que buscó -como exponente del tradicionalismo caucano- la armonización entre ciencia y religión como formas de conocimiento no contrapuestas, en el marco del neotomismo católico, que pretendía demostrar –como señala Óscar Saldarriaga- el carácter religioso de la ciencia, tanto  como el carácter científico de la religión, como una de las formas en que la Iglesia se actualizó epistemológicamente en las ciencias positivas y experimentales. Según su amigo, el geólogo Enrique Hubach, el cuaderno del padre Gómez sobre geología “ha de servir de base en la composición de un texto para la enseñanza de eta asignatura en armonía con la religión”, pues  “viene a hacer de la geología un respaldo firme de la religión y de la conservación de la moral y la felicidad terrena” (Arboleda 1951: 47).

Lecciones de Geología 3De este manuscrito se destaca su hipótesis para explicar los levantamientos, en que Gómez explica una propuesta sobre la formación del relieve y las diferencias entre el nivel de la tierra en relación con el océano; el proceso del origen de la vida o biogénesis, y temas como estratigrafía y tectónica, para explicar la formación de la corteza terrestre en concordancia con la Biblia. También dedicó otro de sus manuscritos a la Sismología y Vulcanología, donde trató sobre la hipótesis del fuego central y la composición interna de la tierra. Estos cuadernos nos permiten conocer las formas de apropiación del conocimiento científico de la naturaleza en la primera mitad del siglo XX, en las instituciones educativas más prestigiosas del Cauca en Popayán: el colegio Seminario y la Universidad del Cauca. Estas ideas eran reforzadas por un fuerte determinismo geográfico, racial y fenotípico, común en los círculos académicos tradicionales, que permitía relacionar directamente el lugar donde una persona nacía o vivía, su condición racial o su apariencia física, con sus cualidades mentales y morales, como criterio de aceptación o exclusión para mantener el orden social.

El padre Gómez murió el 3 de febrero de 1946 después de 32 años dedicados a las actividades académicas; sin embargo, el día de hoy es casi un desconocido para las nuevas generaciones de colombianos, al igual que sus manuscritos originales, los cuales fueron conservados –con mucho celo- durante más de sesenta años, en un archivo privado de tipo familiar. Algunos de estos manuscritos fueron utilizados por el investigador Andrés J. Vivas en su tesis de maestría en Historia, en la Pontificia Universidad Javeriana, sobre la educación científica en el Cauca; actualmente este material está siendo trabajado en el marco más amplio de la historia intelectual de Popayán y el departamento del Cauca.

Fuentes:

Arboleda Llorente, José María. El Padre Gómez (Popayán: Editorial Universidad del Cauca, 1951).

Gómez Guzmán, Guillermo Diomedes. Lecciones de Geología Nº 2, sin fecha.

Gómez Guzmán, Guillermo Diomedes. Sismología y Volcanología Nº 22, sin fecha. Dadas las citas consignadas en el documento, éste debió ser escrito con posterioridad a 1939.

Saldarriaga, Óscar. “Miguel Antonio Caro: La modernidad del tradicionalismo. Episteme y epistemología en Colombia, siglo XIX”; en: Algunas facetas del pensamiento de Miguel Antonio Caro (Bogotá: Editorial Javeriana, 2008).

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Por: Andrés J. Vivas Segura
ajvivass@yahoo.com
22 de febrero de 2011

Fuente: El padre Gómez (1951), de José María Arboleda Llorente

Nació Guillermo Diomedes, el 25 de junio de 1879, en el seno de la familia conformada por don Vidal Gómez y doña Elisa Guzmán, representantes de las familias más antiguas de la población caucana de Almaguer. Fue bautizado dos días después en la iglesia de su pueblo natal, según la tradición de sus mayores, iniciándolo en el peregrinar por la doctrina católica, que más adelante le permitiría jugar un papel importante en la vida académica y eclesiástica de la región.

A lo largo de su vida el padre Gómez alcanzó a reunir gran cantidad de libros científicos y religiosos, manuscritos y demás objetos de valor histórico y regional en su estudio del Colegio Seminario, muchos de ellos vestigios del pasado indígena y las gestas de independencia en Bolívar y Popayán;  quizás por ello el capuchino Marcelino Castellví catalogó a Gómez como un antiguo recolector de supersticiones , un gran compilador de anécdotas e historias locales sobre el pasado lejano e inmediato del departamento del Cauca.

Gómez Guzmán era un personaje reconocido por su erudición en el suroccidente colombiano en temas científicos, históricos y eclesiásticos. En 1933 su amigo el doctor Enrique Hubach le había escrito para ofrecerle una colección de reliquias indígenas, antigüedades y curiosidades que había adquirido en sus múltiples viajes por Colombia, pues consideraba que en sus propias manos “están sufriendo las consecuencias de los trasteos y no tienen perspectivas de merecer un estudio antes del próximo período geológico”; Hubach le comunicó además que había conversado previamente con el entonces Ministro de Industrias, Francisco José Chaux –payanés- y habían determinado que el mejor lugar en que estos objetos podrían quedar es el pequeño museo que el padre Gómez había formado con tanto esmero científico en su amplio estudio del Seminario, donde podría aportar información sobre “la historia pre-española del Quindío y de la Sabana de Bogotá” . El doctor Hubach confiaba en los buenos servicios, diligencia e interés del padre Gómez con la disposición de los objetos que conformaban su colección.

Su amistad con Hubach databa de sólo un año antes, pues se habían conocido en 1932; Este geólogo chileno –de ascendencia alemana- autoproclamado popayanejo naturalizado, trabajaba en ese momento para el Ministerio de Industrias, dirigido por el Dr. Francisco José Chaux, y estaba recién llegado a Popayán: “Aquí los dos se trataron y admiraron mutuamente, a juzgar por la correspondencia escrita que mantuvieron después” . En alguna ocasión Hubach emitió su concepto de la obra de Gómez sobre las ciencias de la tierra, diciendo que “es de lo más importante porque viene a hacer de la geología un respaldo firme de la religión y de la conservación de la moral y la felicidad terrena”, y lamentó el hecho de que Gómez “no contó […] con una biblioteca suficiente que le permitiera allegar datos más completos”; por último añadió que sus cuadernos de geología “ha de servir de base en la composición de un texto para la enseñanza de eta asignatura en armonía con la religión”.

Con el reconocido geólogo intercambió una fluida correspondencia según Arboleda, pero no fue encontrado su archivo epistolar, y las únicas cartas consultadas son aquellas que se publicaron en su biografía, por ejemplo el envío de un fósil recolectado en el valle del río Patía por parte de Gómez a Hubach , que es identificado por este último como perteneciente a la familia Unionidae, por lo que sabemos entonces que se trata de un bivalvo, una ostra prehistórica que, según refiere el geólogo puede tratarse de una especie terciaria que vivía en aguas salobres a saladas, y que pasaría a formar parte de la Colección Geológica del Departamento de Minas y Petróleos del  Ministerio de Industrias de Colombia.

Dos días después del ofrecimiento de Hubach de donar su colección al padre Gómez, le escribía el propio Ministro Chaux, solicitando nuevamente que aceptara recibir la colección donada por Hubach al Colegio Seminario por conducto suyo, quien costearía el viaje de los objetos junto con un acompañante –empleado del Ministerio- que los cuide y entregue, pues estaban totalmente catalogados, e insistía: “Para mí personalmente me es muy grato tener ocasión de contribuir a que el Seminario continúe siendo uno de los primeros planteles que hacen la cultura de Colombia, y creo que esta colección arqueológica, será tenida allí con el especial cuidado que merece destinándole un local con el mueblaje que se requiere” .

El 28 de julio de 1933 fueron despachadas las once cajas enumeradas que contenían la colección, que además se habían recomendado con los trabajadores del ferrocarril para que llegaran bien a su destino, aunque el viaje no pudo haberse efectuado totalmente en tren porque la infraestructura ferroviaria era fragmentaria e incompleta en el territorio nacional. Seguramente el transporte incluyó algún tramo fluvial y en carretera, pero estos detalles no se mencionan en las cartas disponibles. Se quedaron sin empacar unas dos o tres ollas, el esqueleto de un niño precolombino, y algunos objetos pequeños; algunos días después Hubach emprendería algunas expediciones a Calaguala y Paletará, y luego el Putumayo y el Caquetá . Los objetos enviados por Hubach llegaron finalmente a su destino, donde el padre Gómez cuidó de ellos en su pequeño museo hasta su retiro definitivo del Seminario.

Hubach menciona incluso la posibilidad de gestionar que algún geólogo francés viajase a Popayán para que con el padre Gómez buscaran fósiles en el cañón del río Dagua, y le dice que lo hace porque “sobre todo deseo que un colombiano compruebe lo que otro colombiano ha descifrado como probable, sin más recursos que los que le concede la naturaleza de Colombia”; añade, en un arranque de sentimiento regionalista que hace valer su autoproclamación de popayanejo naturalizado, “Francamente, me parece más meritorio el resultado de los trabajos de Caldas y de Tulio Ospina, que en el fondo se han hecho por sí mismos, que el de otros naturalistas que han venido al país con todos los recursos de la civilización occidental” . Con ello Hubach aludía a la destreza técnica y disposición de trabajo y aprendizaje de los colombianos, pero al mismo tiempo reconocía que hay una carencia de profesionales formados en academias, lo cual explica –al menos en parte- el atraso en la infraestructura ferroviaria y vial del país hasta más allá de 1950, que traía como consecuencia la falta de articulación en términos sociales y económicos entre las regiones.

En 1936 -con el auge de tendencias modernizadoras en la pedagogía- el padre Gómez es retirado de sus cátedras en el bachillerato de la Universidad del Cauca, y en 1942 cesa sus clases en el Seminario, dado que esta institución se trasladó hacia su nueva sede, al norte de la ciudad, donde no pudo acompañarlos por sus dolencias de salud. En diciembre de 1944 Gómez presentó un derrame cerebral que lo dejó parcialmente paralizado, por lo que se le trasladó a una casa que el Seminario le había otorgado en usufructo vitalicio. Catorce meses más tarde Gómez fallecía el 3 de febrero de 1946 bajo el cuidado de sus hermanas, Edelmira y Elisa.

En la revista Albores , publicada por el Seminario Conciliar, ocupó primera página la noticia sobre el fallecimiento del padre Gómez, encabezado por la cita Sapientia aedificabitur domus et prudentia roborabitur (La sabiduría edifica la casa y la prudencia la robustece, ó, Gracias a la sabiduría se cosntruye una casa, merced a la experiencia se la consolida. Tomado de la Biblia, Proverbios 24: 3). En este documento se enaltece la memoria del padre Gómez, y se le hace un esbozo biográfico, mencionando su ascendencia hidalga, y su calidad de estudiante junto al entonces profesor del último lustro del siglo XIX, el padre Malezieux en el Seminario de Popayán. Se señala que hacia 1915, aparece el padre Gómez acompañando al Arzobispo Arboleda en visitas pastorales, actividad que no gustó mucho al padre, ya que “su carácter modesto más era para las silenciosas faenas de la ciencia en el laboratorio, más para escudriñar el movimiento de los astros que el de las multitudes”. En este artículo se afirma incluso que “El era nuestro Mutis, y en verdad que la fisonomía del P. Gómez tenía marcadas semejanzas con la del sabio gaditano”.

En un fragmento de periódico no identificado, se encuentra el artículo titulado El Padre Gómez , que se encuentra firmado por las iniciales P.C.R., y repite los datos principales publicados en los demás artículos sobre la trayectoria del padre Gómez como hombre de ciencia y como eclesiástico, y afirma: “consagración excepcional la del P. Gómez, en ambiente como el nuestro donde la investigación científica no constituye señuelo halagador; una fuerza interior animaba su esfuerzo en las complejas labores de estudio que emprendió”, y agrega: “Inútil ponderar el beneficio intelectual que significa la publicación de su obra; profesores y alumnos encontrarán allí conocimientos de gran valor para las diferentes ciencias comentadas”. Finalmente se menciona la orden de colocar un retrato suyo en la Universidad del Cauca y otro en el pueblo de Bolívar.

La información de este corto artículo fue extraída principalmente de la biografía del padre Gómez escrita por José María Arboleda Llorente en 1951, y forma parte de mi investigación sobre la educación en el Cauca a principios del siglo XX. Este es un pequeño homenaje al padre lazarista Guillermo Diomedes Gómez Guzmán, docente en las áreas de ciencias exactas y naturales en el Colegio Seminario de Popayán y en la Universidad del Cauca, quien es uno de los grandes desconocidos por las nuevas generaciones de payaneses y payanesas, representante de la intelectualidad católica en la primera mitad del siglo XX en el suroccidente colombiano.

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Memoria y Sociedad (ISSN: 0122-5197) es una revista semestral editada por el Departamento de Historia de la Pontificia Universidad Javeriana (Bogotá – Colombia), que se publica desde 1996. La revista es una publicación científica y especializada que aparece en formato impreso y digital de forma regular y puntualmente en los meses de junio y diciembre de cada año. La revista sólo acepta artículos científicos originales, los cuales pasan por un proceso de evaluación por parte de pares académicos internacionales y bajo la modalidad de doble ciego. Adicionalmente, la revista tiene secciones dedicadas a la publicación de reseñas de libros, noticias bibliográficas y resúmenes de las tesis del pregrado y la maestría del Departamento de Historia de la Pontificia Universidad Javeriana.

La línea editorial de Memoria y Sociedad se enfoca en el análisis histórico de América Latina desde el siglo XVI hasta el presente, desde una perspectiva comparativa. La revista está dirigida a los profesionales (nacionales y extranjeros) en las ciencias sociales y humanas,  cuya área de especialidad son los estudios latinoamericanos, iberoamericanos y del atlántico, desde una perspectiva histórica. Igualmente, la revista se dirige a los estudiantes de pregrado y de posgrado interesados en la investigación histórica y a la comunidad docente relacionada con estos temas. La revista promueve la publicación de números monográficos dedicados a temáticas específicas en el ámbito hispanoamericano.

La revista publica mayoritariamente artículos en español, aunque el inglés también es una lengua aceptada para la publicación de textos. Todos los artículos incluyen un resumen y palabras clave en español, inglés y portugués, con lo que se asegura una mayor difusión de los contenidos de la revista. Memoria y Sociedad sigue una política de acceso abierto a la información. Por lo tanto, no se requiere suscripción para acceder a los contenidos de la revista. Desde la página web de la revista, cualquier visitante tiene el derecho a leer, descargar, copiar, distribuir, imprimir o buscar el texto completo de los artículos.

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Las investigaciones sobre el desarrollo de la ciencia en Colombia se encuentran apenas en su fase inicial. Aunque existe una copiosa literatura sobre algunos aspectos de las prácticas profesionales, ante todo de la medicina y la ingeniería, y aunque los estudios sobre historia de la educación han producido resultados notables, las deficiencias metodológicas de la mayoría de los trabajos publicados muestran la urgencia de un trabajo más sistemático y riguroso. Es preciso superar los estudios en los que apenas se enumera una serie de practicantes notables de una disciplina, sin que sea sea posible establecer realmente qué hicieron, cuáles fueron sus relaciones con el ambiente científico internacional, en qué medida realizaron una incorporación exitosa de metodologías ya desarrollas en otras partes del mundo, hasta qué punto sus trabajos superaron un nivel puramente imitativo y repetitivo y condujeron a aportes en sus áreas respectiva. Y es importante que se desarrolle una historia de la actividad científica que tenga en cuenta las complejas relajones de esta con el estado de desarrollo general del país, tanto desde el punto de vista social y económico como desde el punto de vista de las mentalidades, los prejuicios y saberes del sentido común que entran en conflicto con una actitud científica moderna. Por último, las condiciones mismas de actividad científica -la existencia de instituciones científicas, laboratorios, grupos de trabajo, publicaciones, posibilidades de debate y crítica y de acceso al saber internacional— requieren un estudio preciso y sobrio En los últimos años, con el apoyo de Colciencias, un grupo multidisciplinario ha hecho algunos avances notables en este sentido, aunque los primeros resultados que se conocen son desiguales, se concentran en el periodo mejor conocido -el siglo XVIII- y revelan a veces un dominio limitado de la literatura histórica general sobre el país, lo que dificulta la localización precisa de los procesos científicos en la trama histórica colombiana Una revisión de estos materiales, así como los trabajos clásicos de historia de la ciencia, permite sin embargo señalar algunos elementos centrales del desarrollo científico colombiano y destacar algunas características generales de éste, aunque en forma todavía muy provisional.

Consulte este interesante artículo de conferencia AQUÍ

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Historiografía es una palabra que surge de la unión de otras dos: historia + grafía, o lo que es igual: historia y escritura. De ahí que este sea el concepto para definir un tipo de operación que debe realizar el historiador en el proceso de construcción de una narración histórica. Para satisfacer los intereses y afinidades de conocimiento de los historiadores, existen múltiples corrientes (y contracorrientes) historiográficas, cada una de ellas con sus particularidades, sus ventajas y sus sesgos, que orientan al profesional en historia y al público lector sobre tendencias y formas de interpretar los acontecimientos pasados.

A continuación podrá consultar algunos documentos que se encuentran disponibles libremente en la Web, relacionados específicamente sobre la historia de la Ciencia, con especial énfasis en el caso colombiano, pero sin perder de vista el contexto global en que se encuentra inmersa la discusión historiográfica de la ciencia.

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Historia de la Ciencia [Mauricio Nieto]

Página organizada por Mauricio Nieto de la Universidad de los Andes, quien es autor de varias publicaciones sobre la historia de la Ciencia en Colombia, algunas de las cuales podrá consultar a través de este enlace.

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¿En qué anda la historia de la ciencia y el imperialismo? Saberes locales, dinámicas coloniales y el papel de los EstadosUnidos en la ciencia en el siglo XX

Este artículo publicado por Camilo Quintero Toro en la revista Historia Crítica, es un ensayo de carácter historiográfico , que “busca hacer un breve análisis de algunas tendencias recientes en la historia de la ciencia y el imperialismo, así como proponer nuevas formas en las que el estudio de la ciencia colonial puede ayudarnos a repensar temas clásicos dentro de la historia de la ciencia. En los últimos quince años, una fructífera interacción de varias disciplinas dentro de las ciencias sociales, incluyendo la antropología, la historia, la sociología y la historia de la ciencia, han traído consigo un mayor nivel de complejidad en los estudios coloniales. Basada en parte en la nueva corriente cultural dentro de la academia que respondió al auge de los temas económicos de los años setenta, esta interacción ha transformado nuestro entendimiento sobre la forma como se articulan ciencia y colonialismo.

Quintero Toro es historiador de la Universidad de los Andes y candidato a doctorado en Historia de la Ciencia en la Universidad de Wisconsin. Descargue el documento directamente de la Biblioteca Luis Ángel Arango en el siguiente enlace

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En 2008, a iniciativa de un grupo de sus investigadores el Real Jardín Botánico se propuso acometer el proyecto de la digitalización de los dibujos del “Fondo Mutis” del Archivo del Centro para su publicación en Internet a través de la web del Jardín.

La dirección apoyó esta propuesta que se puso en marcha juntando recursos y entusiasmos de procedencia variopinta. Aparte del sustancial apoyo del propio Jardín y su dirección en recursos y facilidades, hay que destacar aquí la infraestructura y experiencia del la Biblioteca Digital del RJB en digitalizar y gestionar grandes cantidades de archivos digitales, la experiencia y los conocimientos en bases de datos y la infraestructura facilitada por la Unidad de Coordinación de GBIF en España.

Ingrese al sitio AQUÍ

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