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Posts Tagged ‘Recursos de información’

Consulte la base de datos de la biblioteca Digital, alojada en la página de la Biblioteca Nacional de Colombia, donde se pueden encontrar Exposiciones virtuales, documentos digitalizados, algunos “tesoros” como El Carnero, y Colecciones temáticas (Mapoteca, Video Arte, Colección Samper Ortega), Libros Digitales, Música, revistas, un Laboratorio Digital, entre otros servicios de infromación que le harán pasar un rato divertido.

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La Biblioteca Virtual Luis Ángel Arango, del Banco de la República, pone a disposición del público, una gran cantidad de información sobre los departamentos de Colombia, como ayuda para las tareas de la población estudiantil del país. Entre los departamentos figuran varios documentos y datos sobre el Cauca, en varios temas como historia, geografía, antropología, arqueología, entre otros.

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A continuación lea algunos apartes relacionados con la historia del Cauca:

El departamento estaba poblado por indígenas de las tribus guanacas, pijaos, pances, calotos, guaambianos y otras más, algunas de ellas han logrado sobrevivir y se organizan actualmente en resguardos indígenas.

El primer conquistador en llegar al territorio fue Sebastián de Belarcázar, en los siguientes textos puede leer el proceso de conquista de la región:

Belalcázar descubre a Popayán y funda las villas de Cali y Timaná, y prosigue en su descubrimiento En este capítulo del libro: Historia general de las conquistas del Nuevo Reino de Granada, Lucas Fernández de Piedrahita describe como fue la conquista, por parte de Sebastián de Belarcázar, de Popayán y Cali, y los conflictos con Lorenzo de Aldana.

Primera protesta: Popayán Este documento que se presenta en el libro: Lecturas de Historia Colonial II. Las leyes nuevas y su promulgación en la Nueva Granada (1542-1550), es un acta de la sesión celebrada por el cabildo de Popayán para suplicar sobre las nuevas leyes y ordenanzas recibidas, 16 de agosto de 1544.

Compendio histórico del descubrimiento y colonización de la Nueva Granada Gobierno de Lorenzo de Aldana en el sur. Vuelve al sur y funda la ciudad de Cartago, en la provincia de Quimbaya. Llega Andagoya de España á Cali por el Dagua, y es recibido como Gobernador. Sale de nuevo Robledo de Anserma al norte y descubre el valle de Aburrá, hoy Medellín. Atraviesa el Cauca, y en la provincia de Hebejico funda en 1541 la ciudad de Antioquia.

En 1540 se crea la provincia de Popayán, la cual incluía a Nariño, Belalcázar fue nombrado gobernador vitalicio de esta provincia, en 1541 los dominios fueron ampliados a la mayor parte del territorio colombiano (excepto el norte y nororiente). Durante la primera mitad del siglo XIX Popayán continuó siendo un importante centro político y comercial.

En 1919 la provincia hizo parte del departamento de Cundinamarca, en 1821 convertido en departamento del Cauca, entre 1831 y 1857 nuevamente fue la provincia de Popayán. En 1857 adquirió el rango de estado federal del Cauca, con poder sobre Pasto, Cauca, Chocó, Buenaventura y Caquetá. En 1886 fue elevado a departamento y se ratificó en 1910, los territorios anexos fueron segregados a principios del siglo XX.

Más sobre la historia del Cauca en:

Viajes por Colombia 1823 y 1824, capítulo XVII En este capítulo del libro Viajes por Colombia 1823 y 1824,Charles Stuart Cochrane describe las impresiones de su viaje por el departamento del Cauca en la segunda década del siglo XIX.

Estructura de la producción de oro en las minas de la Real Corona: Chisquío (Cauca) en el siglo XVII Artículo de Guido Barona B. sobre la formación de los enclaves mineros en el Cauca, sus aspectos sociales y económicos. Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura. No.11, 1983.

Haciendas y estructura agraria en el Valle del Cauca, 1810-1850 Artículo de José Escorcia donde estudia la hacienda como una estructura agraria heredada de la colonia. Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura. No.10, 1982.

Documentos para la historia social de Popayán en el siglo XVIII Artículo de Peter Marzahl donde se describen los aspectos de la vida social y económica de este centro regional de la América española. Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura. No. 5, 1970.

C.H. Simmonds y los comienzos de la navegación a vapor en el alto Cauca Texto de Germán Patiño sobre el desarrollo de la navegación a vapor el alto Cauca y sus incidencias en la conformación territorial.

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Este blog presenta una gran cantidad de información sobre cada una de las actividades que se celebran en el Cauca con ocasión del bicentenario de la independencia, y el papel de los caucanos en este capítulo fundacional de la República de Colombia

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Escuela de Annales; Fuente: Grand Tour (por Anaclet Pons)

Fundada en 1929 por Marc Bloch y Lucien Febvre, esta publicación del Grupo de los Anales, es una valiosa e innovadora compilación de investigación histórica. Más allá de la disciplina histórica, los Annales juegan un papel importante en el campo de las ciencias sociales y es el lugar privilegiado de un diálogo razonable entre las distintas ciencias del hombre, nuevas áreas de investigación y de historia comparada, la apertura de espacios culturales y de los nombres de prestigio y jóvenes historiadores, que definen el espíritu de los Annales.

Esta publicación resulta de gran importancia al revisar la producción científica reciente en forma de informes (200 por año) y un análisis en profundidad de las obras más significativas en historia e historiografía en el mundo.

Esta revista es la publicación de la historia francesa la más amplia distribución en todo el mundo. Actualmente recibe el nombre de Annales. Histoire, Sciences sociales.

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Fuente: Blaa Virtual

Historiografía colombiana – Realidades y perspectivas
Jorge Orlando Melo
© Derechos Reservados de Autor

Los estudios históricos en Colombia:
situación actual y tendencias predominantes

En: Universidad Nacional. Revista de la Dirección de Divulgación Cultural Nº 2. Enero-Marzo 1969. pp 15-41, y reeditado en Sobre historia y política (Medellín, 1979).

La historiografía colombiana comienza con la conquista (1). Entre los acompañantes de los primeros conquistadores hubo siempre soldados o clérigos que se preocuparon por comunicar a la posteridad o a las autoridades españolas contemporáneas los más

importantes y en especial los más gloriosos acontecimientos de las luchas de conquista (2). Las crónicas, elaboradas inicialmente por testigos presenciales, luego por historiadores que apelaron a documentos oficiales, a crónicas anteriores y a los recuerdos de sus más ancianos contemporáneos, constituyeron el núcleo del conocimiento tradicional de la conquista y de las primeras colonias españolas, y han sido justificadamente la base de la labor investigativa de los historiadores posteriores. A estos cronistas de la conquista es preciso añadir los diversos autores que trataron de dejar un relato de la cristianización de las poblaciones indígenas y de la fundación y desarrollo de las órdenes religiosas (3). Aunque la preocupación fundamental de casi todos los cronistas neogranadinos, laicos o religiosos, era de tipo apologético, es sorprendente la amplitud de la mirada con la que trataron de captar la realidad a la que se enfrentaban. Tal vez la misma falta de rigurosa preparación científica y de cristalización de una forma aceptada de escribir historia les permitió interesarse por las costumbres de las sociedades indígenas, la vida cotidiana de las poblaciones coloniales, los actos administrativos vinculados a la vida económica y social, el desarrollo de las primeras instituciones culturales, etc.

Esta primera fase de nuestra historiografía parece detenerse, para las historias generales del Nuevo Reino, a mediados del siglo XVII. Aunque los misioneros continuaron ocupándose en la elaboración de historias misionales, los trabajos sobre los aspectos civiles del virreinato constituyen siempre fuentes primarias en sentido estricto: son relatos de viajeros, informes oficiales, descripciones contemporáneas de conjunto. Sólo después de la guerra de la independencia florecen de nuevo los estudios históricos. Muchos de los participantes en las luchas contra la metrópoli española escribieron sus memorias, algunas de las cuales se extienden hasta los años de la República de la Nueva Granada. Pero como trabajo de orden histórico el más destacado es el de José Manuel Restrepo, Historia de la Revolución en la República de Colombia ( 4). Basándose en sus recuerdos y en el conocimiento personal que tuvo de los principales actores de la guerra de independencia, en una amplia documentación coleccionada gracias a su propio esfuerzo, y en los archivos del gobierno, a los que tuvo un acceso incondicional, Restrepo ofreció un rápido recuento de los principales acontecimientos del Nuevo Reino de Granada durante el siglo XVIII y comienzos del XIX, y una historia bastante detallada del período 1810-1832. El autor, pese a su vinculación directa, práctica, sentimental e ideológica, con los movimientos de independencia y con el gobierno colombiano, al cual sirvió en diversos empleos, trató de mantener una actitud de objetividad que le permitiera «desnudar las relaciones contradictorias de los realistas y de los patriotas de las exageraciones de los partidos contendores en la guerra de la independencia y averiguar la verdad comparando entre sí las diferentes versiones» (5). Esto no impide que Restrepo haya visto su obra como una tarea patriótica, ni que sus juicios, pese a sus reservas y a su indudable espíritu crítico, estuvieran marcados por un vivo entusiasmo por la obra de la revolución. Pero tal entusiasmo era eminentemente «republicano» y de un claro matiz moderado. Aunque consideraba que la ruptura con España era justa e indispensable para el verdadero progreso del país, creía que la república debía organizarse sin trastornar el orden social y dentro de un espíritu de moderación y orden. Las actitudes radicales, las proclamas demagógicas que a veces parecieron incidir sobre el rumbo de las luchas de independencia, los movimientos de las castas dominadas merecían su reprobación, matizada con cierto paternalismo benevolente. Además, las tareas políticas y militares embargaron la atención y la actividad de los líderes nacionales durante los veintes y desde 1810 a 1830 fueron los incidentes de orden militar y las ocasionales crisis políticas las que tuvieron en vilo a los grupos de notables del país. No tiene pues nada de extraño que Restrepo haya dirigido su atención en forma predominante a lo que aparecía como decisivo para sus contemporáneos, y que modificaciones de la vida nacional de importancia fundamental pero menos aparentes hayan recibido solo casual mención en su obra. Pero lo que era inevitable en Restrepo tuvo un efecto menos deseable en los historiadores subsiguientes, que adoptaron la Historia de la Revolución como modelo básico para la escritura de la historia nacional y redujeron la evolución histórica colombiana a la sucesión de luchas militares y de actividades políticas: los problemas del dominio del Estado y las realizaciones gubernamentales coparon la atención de la mayoría de los investigadores posteriores a Restrepo. Igualmente, su obra sirvió para fijar de manera casi inmodificable uno de los centros de atención que han fascinado permanentemente a los historiadores. Aunque su obra era de «historia contemporánea», y fue continuada por una Historia de la Nueva Granada( 6) que continuó el relato hasta 1854, la historiografía nacional abandonó cada vez más la pretensión de tratar los sucesos recientes, de modo que el límite entre los «histórico» y lo «contemporáneo», supuesto terreno de estudio de la sociología o la economía, pero no de la historia, se ha ido alejando progresivamente del presente. Restrepo, al terminar La Historia de la Revolución con los sucesos de 1832, estableció para varias décadas un límite que solamente en raras ocasiones transgredieron los historiadores de oficio, que abandonaron el período posterior a los polemistas políticos y a los escritores de memorias personales (7).

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Muchos sabemos que las procesiones forman parte del listado de la Unesco desde 2009 entre las manifestaciones de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Le invito a visitar este interesante portal en que aparece una brevísima descripción del ritual y su importancia para la cultura humana, una selección de fotografías, así como el video oficial preparado por la Junta Permanente pro Semana Santa. Adicionalmente encontrará el expediente de candidatura en inglés y francés, y una copia de las cartas de consentimiento de las instituciones payanesas que respaldaron la propuesta de proclamación de Popayán en esta categoría de la Unesco. Entre las cartas disponibles están las siguientes instituciones:

Colegio Mayor del Cauca
Academia de Historia del CaucaComfacauca
Club de Leones de Popayán Monarca
Universidad del CaucaUniversidad Cooperativa de Colombia
Club Rotario Popayán
Gobernación del Cauca
Concejo Municipal de Popayán
Alcaldía Municipal de Popayán Cámara de Comercio del Cauca
Fundación de Colonias para el Desarrollo

En esta misma página es posible consultar más información sobre lo que significa el patrimonio cultural inmaterial, así como conocer sobre otras expresiones que en el mundo han sido declaradas como tal. En Colombia contamos, además, con las Músicas de marimba y cantos tradicionales del Pacífico Sur de Colombia, con el El sistema normativo de los wayuus, aplicado por el pütchipü’üi (“palabrero”) (declaradas en 2010), El Carnaval de Negros y Blancos (2009), El carnaval de Barranquilla, y El espacio cultural de Palenque de San Basilio (2008).

Contemple el video promocional:

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Excelente promoción para la lectura, en tiempos en que los medios electrónicos parecen desplazar los dispositivos tradicionales para la transmisión del conocimiento, especialmente en las nuevas generaciones.

Recuerde las horas amables que usted ha pasado en compañía de hermosos libros, las ocasiones en que ha acariciado sus páginas, notando cada detalle que lo hace especial: su tipo y tamaño de letra, su forma y peso, la presencia o ausencia de ilustraciones y fotografías, su olor y color, las inscripciones y el material de su frontispicio, siempre dispuestos a entregarnos su saber.

Mejor dicho, no pierda más tiempo: vaya a su biblioteca y desempolve aquel librito que no ha tenido tiempo para leer ¡hínquele el diente!

Consulte más información en www.leerestademoda.com

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